Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Ama a las Descarriadas" (Meditación – 20º semana)

Hoy al abrir mi Biblia mis ojos se posaron sobre la parábola del pastor que busca a la oveja perdida y me asombró la afirmación de Jesús: “Del mismo modo el Padre no quiere que se pierda ninguna de sus ovejas” (Mateo 18,12-14). Enseguida llego a mi recuerdo esta frase: “Jesús… se compadeció de ellas porque eran como ovejas sin pastor” (Marcos 6, 34). Entonces necesité reconocer que nuestro gran pastor ama cada oveja que se ha descarriado debido a las pruebas, problemas, heridas o dolores. Nunca nos animaríamos a acusar a nuestro Pastor de abandonarnos. Él todavía camina a nuestro lado y nos cuida todo el tiempo. Oré por aquellas personas que se alejan por heridas causadas por la vivencia de Iglesia de la cual yo tengo parte. Llevado por el amor del Buen Pastor, quiero decirte, fruto de mis propias vivencias: “Ahora mismo, tal vez tu estás perdiendo la guerra contra alguna clase de tentación. Cualquiera que sea tu lucha, sé que te haz propuesto no apartarte del Señor. Te rehúsas entregarte a las garras del que te lleva al pecado. En lugar de eso, necesitas tomarte a pecho las Promesas de Dios: “Yo mismo apacentare a mis ovejas… Buscaré a la perdida y haré volver a la descarriada (Ezequiel 34,15-16). El te está buscando con estas líneas que te llegan. Pero, al igual que David, te haz desanimado. Ahora haz llegado al punto en que te sientes absolutamente impotente. El lobo enemigo te está llenando de desesperación, miedo y mentiras. Te asusta pensar que tu prueba puede volverse más desesperante, desconcertante e inexplicable. Pero yo quiero que sepas que – no importa por lo que estés pasando, el Espíritu Santo quiere revelarte al Buen Pastor. Tienes un pastor que quiere dejar grabado su amor en tu corazón. Jesús nos asegura, “Nunca te dejaré ni te desampararé.” Nuestro Buen Pastor – se ha revelado a David y a ti en el (Salmo 23  ). Él nos dice, “Te conozco por tu nombre, y sé por lo que estás pasando. Ven, come de mi gracia y recuéstate en mi corazón. No trates de entenderlo todo con la cabeza. Sólo acepta mi amor incondicional por ti. Descansa en mis amorosos brazos. Si tienes luchas, Yo Soy el Señor de los ejércitos. Si los problemas te parecen grandes, Yo Soy el Dios majestuoso y todopoderoso. Yo quiero que conozcas todas estas revelaciones de mí. Pero la revelación que yo quiero que tengas ahora es: “Yo soy el Buen Pastor” (Juan 10,11). Quiero que me conozcas como tu pastor que te ama y te cuida. Quiero que descanses seguro de que pasarás todas tus pruebas, en mi ternura, amor y fidelidad, que van más allá de tus cotidianos pecados.”  

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

cristoelpastor

   Para meditar en comunidad o en la intimidad del corazón:

– ¿En algún momento sentiste que te alejabas del camino? ¿Recordás cuando fue la última vez y como se dieron las cosas?

– ¿Cómo podemos hacer como comunidad para ayudar al Buen Pastor en la tarea de acompañar a su ovejas?

 “Señor, confío en ti, sé que me amas y me cuidas. Déjame acompañarte en este camino y ser parte de tu rebaño”

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