Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Bueno y Breve" (Meditación – 23º semana)

Muchas veces he asistido a sermones largos y prédicas somníferas. Hoy fue uno de esos días. El predicador de turno “se fue por las ramas”.

Siempre empiezan hablando del contexto bíblico, las costumbres de la época, pasando al magisterio, lo que decía fulano y terminan con la visión de Juan allá en el Apocalipsis. Al final del sermón hay tanta información que si te preguntan sobre qué predicó ya ni te acordás. Con espontaneidad dije:

– Espíritu Santo, ¡Me queda la sensación de que planteamos soluciones a problemas que el Pueblo de Dios no tiene! Más aún, ¡Damos respuestas a preguntas que la gente no se hace!

– Hijo te debe sorprender la brevedad de Jesús al predicar. Él era claro y directo en su predicación.

Su sermón más importante puede leerse en ocho minutos (Mateo 5-7). Su historia más conocida puede leerse en noventa segundos (Lucas 15,11-32). Hizo un resumen de la oración en cinco frases (Mateo 6,9-13).

Acalló a acusadores hipócritas con un desafío: “Si alguno de ustedes nunca ha pecado, tire la primera piedra”. (Juan 8,7)

Rescató a un ladrón con una promesa: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”. (Lucas 23,43).

Hizo un resumen de la Ley en tres versículos: “El primero y más importante de los mandamientos es el que dice así: “¡Escucha, pueblo de Israel! Sólo Dios es nuestro dueño; El es nuestro único Dios. Ámalo con todo tu corazón; es decir, con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales”. Y el segundo mandamiento en importancia es: “Ama a tu prójimo como te amas a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos dos. (Marcos 12,29-31)

Y redujo todas sus enseñanzas a un mandato: “Y esto es lo que les mando: que se amen unos a otros, así como yo los he amado a ustedes” (Juan 15,12).

– El Mensaje de Dios es más sencillo, entendible y aplicable de lo que pensamos y predicamos.

– Tan cierto es que Jesús no desaprovechó el tiempo que tenía. Ustedes tampoco deberían. Por eso tu, en cambio ¡Predica siempre, y si es necesario usa palabras! ¡Solo si es necesario!

 

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com)

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Para meditar en comunidad o en la intimidad de tu corazón:

– ¿Cuándo fue la última vez que te encontraste haciendo más de lo necesario? ¿Buscaste la ayuda en el Maestro?

– ¿Cuáles son las situaciones que vive hoy tu comunidad? ¿Qué te dice Jesús sobre ellas?

“Jesús, enseñanos a escuchar y a saber responder con la intensidad justa”.

 

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