Caritas Buenos Aires

El Perrito (Meditación de Adviento – 3º)

El dueño de una veterinaria colocó un anuncio en la vidriera que decía: -“Cachorritos en venta”.

Esa clase de anuncios siempre atraen a los pequeños, y pronto un niño apareció en la tienda preguntando: -“¿Cuál es el precio de los perritos?”

El dueño contestó: -“Entre $100 y $200”.

El niño metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas y billetes arrugados: -“Sólo tengo $36 que he ahorrado… ¿puedo verlos?”. El hombre sonrió y silbó.

Del fondo salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los cachorros llegaba rezagado, caminando con dificultad.

El niñito inmediatamente señaló al perrito retrasado que rengueaba. -“¿Qué le pasa a ese perrito?”, preguntó.

El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía la cadera defectuosa y que sería rengo el resto de su vida.

El niño se emocionó mucho y exclamó: -“¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!”. Y el hombre replicó: -“No, ese cachorro no puedo venderlo, si realmente lo quieres, te lo regalo”.

El niño se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: -“Yo no quiero que usted me lo regale. El vale tanto como sus hermanos y yo le pagaré el precio completo. Le voy a dar mis $ 36 ahora y ahorraré $36 cada mes hasta que lo haya pagado completo”.

El hombre contestó: -“Ese perrito realmente no te gustará, hijo. El nunca será capaz de correr, saltar y jugar como sus hermanos”.

El niñito se agachó y levantando su pantalón a la altura de la rodilla, le mostró su pierna izquierda, defectuosa e inutilizada, sostenida por un aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo: -“Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el cachorro necesitará de alguien que lo entienda”.

El hombre se mordió los labios, sonrió y dijo: -“Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de los cachorros tenga un dueño como tú”.

Consejos bíblicos:

“Miren cómo se manifestó el amor de Dios entre nosotros: Dios envió a su Hijo único a este mundo para que tengamos vida por medio de él. En esto está el amor: no es que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos mutuamente” (1Juan 4,9-11).

 

¿Cuál sería para vos y tu comunidad la Moraleja al acercarnos a Navidad?

El perro - Caritas Buenos Aires

bocados_importer

-->