Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Quiero tus Mañanas" (Meditación – 32º semana)

Hoy me sorprendí al leer que un día el Señor se le apareció a Abraham y le dio un increíble mandato: “Vete de tu tierra, de tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.” (Génesis 12,1). Dije espontáneamente: ¡Qué cosa tan inesperada! De repente, Dios escogió a un hombre y le dijo “Quiero que te levantes y te vayas, dejando todo atrás: tu casa, tus familiares, e inclusive tu país. Quiero enviarte a otro lugar, yo te guiaré a lo largo de tu jornada.”

Llevado por una sana curiosidad le pregunté al Espíritu Santo:

– ¿Cómo respondió Abraham a esta increíble palabra del Señor?

– Te respondo con la Palabra de Dios: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.” (Hebreos 11,8).

– ¿Qué estaba haciendo Dios? ¿Por qué buscaría entre las naciones a un hombre, y luego le pediría que lo abandone todo y emprenda un viaje sin ningún mapa, sin dirección preconcebida, sin saber cual sería su destino?

– Piensa en lo que Dios le estaba pidiendo a Abraham. El nunca le mostró cómo iba a alimentar y a cuidar a su familia. El no le dijo qué tan lejos tendría que ir ni cuando él llegaría a su destino. Al principio solamente El le dijo dos cosas: “Ve”… y “Te mostraré el camino.”

– ¿Qué le pedía concretamente?

– En esencia, Dios le dijo a Abraham, “Desde este día en adelante, quiero que me entregues todos tus mañanas. Día tras día, tú vivirás el resto de tu vida poniendo tu futuro en mis manos. Abraham, te estoy pidiendo que comprometas tu vida a la promesa que te estoy dando. Si tú te comprometes a hacer esto, te bendeciré, guiaré y dirigiré a un lugar que nunca imaginaste.”

– ¿Cómo aplicar este llamado a mi realidad?

– El lugar a donde Dios quería dirigir a Abraham es el lugar donde El quiere llevar a cada miembro de la Iglesia. Abraham es lo que la Biblia llama un “hombre modelo”, alguien que sirve de paradigma, de patrón de cómo se debe caminar delante del Señor. El ejemplo de Abraham nos muestra lo que es requerido de todos los que buscan agradar a Dios.

Es como José, que con María y Jesús Niño, debió huir a Egipto.

– ¿Todos, hombres o mujeres debemos mirar el ejemplo de Abraham?

– Estás en lo cierto. Otro detalle que pocos observan es que Abraham ya no era un hombre joven cuando Dios lo llamó a hacer este compromiso. Todo lo contrario y además seguramente había puesto ya en marcha planes personales para asegurar el futuro de su familia, así que debió de estar preocupado por muchos asuntos mientras él sopesaba el llamado de Dios. Plenamente conciente de estas contradicciones, Abraham “le creyó a Dios; y (Dios) se lo tubo en cuenta para su justificación” (Génesis 15,6).

– ¿Es tan importante esta actitud de docilidad para el camino en la fe?

– Tan importante que el Apóstol Pablo nos dice que todos los que creen y confían en Cristo son hijos de Abraham. Así como Abraham, somos considerados justos por que obedecimos al mismo llamado de confiar todos nuestros mañanas en las manos del Señor. María, José, los discípulos y muchos santos siguieron este patrón de conducta.

– ¡Ahora entiendo que Dios quiere… todas mis mañanas!

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia”

Daniel Gassmann (dalugas@gmail.com).

mañanas

Para meditar en Comunidad o en la intimidad de tu corazón:

 – ¿Crees que nos estamos entregando como comunidad a este llamado de Dios?¿Cómo podriamos “entregarle todas nuestras mañanas”?

– ¿Cuál pensás que es el lugar a donde te quiere llevar Dios? ¿Sentís que estás en el camino correcto? ¿Sentís que estás encaminado hacia ese lugar?

“Señor, confío en tu llamado y te entrego todas mis mañanas”

 

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