Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Viento del Espíritu" (Meditación – 38º semana)

Hoy me puse a leer el libro de (Hechos 1), dándome cuenta que aquellos que luego subieron, junto a la Madre de Jesús, al Cenáculo (v13) amaban a Jesús fervientemente, como quisiera amarlo yo. Ellos habían aprendido en la escuela de Cristo. Habían hecho milagros, sanado enfermos y echado fuera demonios. Eran compasivos, sacrificados, amaban a las personas pecadoras como ellos, buscaron reemplazar al traidor, ¡pero! parece que aún no podían ser testigos. Entonces decidí ponerme la credencial de reportero y preguntarles:

– Si algunos de ustedes habían estado cerca cuando Jesús sudó gotas de sangre. Lo habían visto colgando en la cruz y visto su tumba vacía después de que El había resucitado, habían comido con El y hablado con El, viendo su cuerpo glorificado. Habían visto a Jesús en el monte transfigurado en su eterna gloria. ¡Lo habían visto ascender al cielo! Y ¿todavía no estaban listos para ser testigos de El?

Nadie dijo nada. Miré a Pedro y le pregunté:

– ¿Por qué no pudiste Pedro haber ido a la muchedumbre que se había juntado en Jerusalén e inmediatamente testimoniar su Resurrección? ¿Acaso no habías sido tu personalmente testigo de ese evento?

– La misma pregunta nos hacíamos todos, pero entonces vino a mi memoria que necesitábamos el poder de su Espíritu Santo para hacerlo, pues Jesús nos había dicho que esperáramos pacientemente que El lo enviaría para hacernos sus testigos.

– ¿Cómo es esto? – Te ayudará a comprender ese momento si recuerdas, cuando más adelante yo pronuncie una poderosa confesión al Sumo Sacerdote: “Nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que lo obedecen” (5,32). Por las palabras inspiradas que recibí del Espíritu Santo y habladas a través mío, (los sacerdotes) “oyendo esto, se enfurecían y querían matarnos” (v33).

– Es decir, ¿Necesitaban una fortaleza especial para afrontar las consecuencias?

– Leerás más adelante…. dijo, que lleno del Espíritu Santo, Esteban llego a decir a los líderes religiosos: “¡Mentes cerradas! ¡Incircuncisos de corazón y de oídos! Ustedes resisten siempre al Espíritu Santo; como sus padres, así también ustedes… Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones y crujían los dientes contra él” (7,51.54).

-¿Cómo será esto en mi? Pregunté.

– Cuando salgas después de haber buscado a Dios en sincera oración personal, en la Eucaristía comunitaria, lleno del Espíritu Santo, tú podrás pararte delante de tus compañeros de trabajo, de tu familia – delante de cualquiera – y tu testimonio provocará una de dos reacciones. O clamarán: “¿Qué debo hacer para tener esa fe?, o querrán evitarte o eliminarte ridiculizándote.

-¿Por qué? Si yo quiero el bien de ellos.

-Porque estarás hablando palabras que incomodarán el corazón. Si simplemente sigues buscando lo milagroso en el edificio de la parroquia, te desilusionarás. Si hubieses visitado el Aposento Alto unas horas después que el viento sopló, que su fuego cayó, y el edificio se sacudió, esperando experimentar algo milagroso, te hubiera desilusionado.

– ¿Quedó vacío el Cenáculo?

– ¡El viento del Espíritu Santo nos sacó a todas las personas hacia afuera, a las calles, la plaza, al mercado, a la periferia!

– ¿No es mejor quedarnos encerrados para custodiar nuestra fe?”

¡Sos tan duro de entendimiento como nosotros! Si hubieses estado con nosotros, te hubiera llevado afuera, junto a los 120 testigos en las calles, ¡predicando sobre Jesús en el poder del Espíritu Santo!

– ¿Dónde se produce el Pentecostés hoy en la Iglesia?

– Ahí está Pentecostés – ¡y ahí está siempre! Cada vez que un cristiano siente el empuje para salir fuera de las paredes del templo, a la periferia de la Iglesia, del barrio, del trabajo. ¡Ese es el derramamiento! ¡El viento, el fuego, el Espíritu – está ahora en los testigos de Dios que están en las calles, los hospitales, plazas de la ciudad!

– Virgen María, vos participaste del Avivamiento ¿Es cómo me dicen?

– Hijo, si piensas un poco…, reconocerás que la mayoría de mis apariciones se dan fuera de los templos, en lugares donde se reúnen miles de personas que necesitan conocer a mi Hijo. Ese es el continuo Pentecostés. Buscalo fuera de lo convencional, ya que lo que ayer y hoy pide el Espíritu Santo, cristianos de una Iglesia callejera, accidentada y no la pulcritud de una iglesia museo.

– ¡Gracias y nos vemos en la calle!

 

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

 Bocado Para el Alma - Caritas Buenos Aires

 Para meditar en comunidad o en el silencio de tu corazón:

– ¿Alguna vez te paraste delante de tus compañeros de trabajo, de tu familia o de cualquier persona para dar testimonio de Jesús? ¿Cuál fue la reacción?

– ¿A qué otros lugares podríamos llegar para difundir la palabra del Señor en compañía del Espíritu Santo? ¿A qué otros lugares podríamos llevar nuestra Iglesia?

 

“Espíritu Santo, confío en tu guía para llevar la Palabra del Señor”

 

caritasbsas

-->