Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Salir a Sembrar" (Meditación – 41º semana)

Hoy compré unas paltas ya que a mi hija le encantan. Cuando ella las comió me quedé con las semillas o carozos que son gigantes y me dije, lástima no tener en mi departamento un lugar donde sembrarlas. Las dejé en la ventana. Todo terminó ahí. Pero en mi oración abrí mi Biblia y justo apareció Mateo 13,1-23 donde Jesús cuenta la parábola del sembrador. Me di cuenta que antes de contar la parábola del que “salió a sembrar”, el evangelista nos presenta a Jesús que “sale de casa” a encontrarse con la gente para “sentarse” sin apuro y dedicarse durante “mucho rato” a sembrar el Evangelio entre toda clase de gentes. Según Mateo, Jesús es el verdadero sembrador. De él tenemos que aprender también hoy a sembrar el Evangelio, me dije. Entusiasmado por estas observaciones, le pregunté al Espíritu Santo:

– ¿Qué es lo primero que hay que hacer para sembrar?

– Lo primero es salir de tu casa. Es lo que pide siempre Jesús a sus discípulos: “Vayan por todo el mundo”, “Vayan y hagan discípulos.». Para sembrar el Evangelio haz de salir de tu seguridad y tus intereses. Evangelizar es “desplazarse”, buscar el encuentro con la gente, ponerse en contacto con el hombre y la mujer de hoy, y no vivir encerrado en tu pequeño mundo eclesial.

– Esta “salida” hacia los demás ¿No es proselitismo?

– No es así, pues no tiene nada de imposición o reconquista. Es ofrecer a las personas la oportunidad y el espacio de encontrarse con Jesús y conocer una Buena Noticia que, si la reciben y aceptan, les puede ayudar a vivir mejor y de manera más acertada y sana. Esto es lo esencial.

– ¿Qué hay que llevar?

– A sembrar no se puede salir sin llevar la semilla. Antes de pensar en anunciar el Evangelio a otros, lo haz de acoger dentro del corazón, en tu comunidad y todo ámbito de tu vida. Una persona e Iglesia que no vive el Evangelio, no puede contagiarlo. Una comunidad donde no se respira el deseo de vivir tras los pasos de Jesús, no puede invitar a nadie a seguirlo.

– ¿Porqué nos falta a muchos creyentes el deseo de sembrar?

– Las energías espirituales que hay en muchas comunidades están quedando a veces sin explotar, bloqueadas por un clima generalizado de desaliento y desencanto. Se están dedicando a “sobrevivir” más que a sembrar vida nueva. Deben despertar la fe.

– ¡Pareciera que necesitamos primero dejar crecer la semilla sembrada en nosotros!

– La crisis que se está viviendo los está conduciendo a la muerte de un cierto cristianismo, pero también al comienzo de una fe renovada, más fiel a Jesús y más evangélica. Necesitan conversión pastoral. El Evangelio tiene fuerza para engendrar en cada época la fe en Cristo de manera nueva. También en estos días.

– ¿Qué actitudes debe tener el sembrador?

– Deben aprender a sembrarlo con fe, con realismo y con verdad. Evangelizar no es transmitir una herencia, sino hacer posible el nacimiento de una fe que brote, no como “clonación” del pasado, sino como respuesta nueva al Evangelio escuchado desde las preguntas, los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de los hombres y mujeres de estos tiempos. Es la hora de sembrar en los corazones lo esencial del Evangelio, el Kerigma.

– ¡Gracias Espíritu Santo!

Concluido mi diálogo y oración, salí al parque y con el permiso del guardián de la plaza, sembré los carozos de palta y nos quedamos hablando de las cosas de la vida.

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com)

 Bocados Para el Alma - Caritas Buenos Aires

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón: 

-¿Cuándo fue la ultima vez que “saliste de tu casa” para sembrar el Evangelio de Jesús entre otros hombres? ¿Qué resultado obtuviste?

– ¿A qué lugares de tu comunidad podrías acercarte para sembrar esta semilla de la Vida Nueva?

“Señor, acompañame en el camino de sembrar tu Evangelio”

 

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