Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Mientras tanto" (Meditación – 43º semana)

Hoy por la radio escuché que alguien dejaba este mensaje: “¿Qué sentido tiene seguir pidiéndole algo a Dios, que luego de un tiempo de insistencia, constatas que no te lo concede?”. Luego pasaron varios mensajes más que dejaron olvidada esta pregunta.

Yo no pude dejar de lado el mensaje, pues su eco reflejaba una angustiante duda que siempre tuve. Era hora de encarar el tema y charlarlo con la Biblia que tengo en la mesa de luz. Fue así que la tomé y le dije:

– Necesito tu palabra que me dé una pista. La abrí y leí: “El Señor está cerca. No se angustien por nada; antes bien, en toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y agreguen la acción de gracias a la súplica. Y la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede entender, les guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4,5-7). Supe que ya lo había escuchado otras veces, pero cuando releí este pasaje, me llamó la atención algo que nunca antes había notado.

– Veo que lo encontraste, dijo la Biblia, Pablo ordena dejar de preocuparse, para acudir a Dios en oración y súplica, y a agradecerle anticipadamente sin ver aún un resultado.

– ¿Él nunca menciona nada acerca de recibir respuestas?

– No dice nada referente a recibir una respuesta, sea de liberación, milagros, sanación, etc. En su lugar, él afirma que recibirán el don de permanecer en la paz de Dios.

– ¿Dios contesta todas las peticiones y súplicas con el don de su paz?- pregunté.

– Te repito: “En toda ocasión presenten sus peticiones a Dios y concluyan siempre la súplica con una acción de gracias. Entonces la paz de Dios, que es mayor de lo que se puede entender, les guardará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (v. 6-7). – afirmó.

– La paz de Dios ¿Es fruto de confiar que El me escuchó? – agregue.

– Digámoslo así. ¡Dios contesta la oración y el clamor del corazón con su paz! Todas las personas tienen este aspecto en común: ¡no importa cuán mal se sientan al entrar en su lugar secreto de oración, ellos salen llenos de su paz! Dios espera que dejemos la respuesta a su propio gobierno. A esto se le llama Divina Providencia.

– ¿Es decir que supera mi entender limitado obrando de alguna manera misteriosa?

– Él actúa aquí y allá, sin que se lo perciba. Prepara los corazones de la gente y maneja distintos sucesos, pero hasta que su providencia muestre la respuesta a su oración, Él dice, “¡Te voy a dar, no lo que tú piensas que necesitas, sino lo que yo sé que te hace falta! Mientras tanto recibe la paz en tu mente y corazón confiando que estás en buenas manos.”

– Debo reconocer que muchos de nosotros peleamos con Dios mientras oramos. Le pedimos con lágrimas y llanto, hacemos promesas, golpeamos las puertas de la Virgen y santos, y reclamamos su intersección para que cumpla sus promesas. Pero a medida que los días, semanas y meses transcurren, empezamos a preguntar: ¿Por qué no contestas, Señor? ¿Qué está bloqueando mi oración? ¿Qué he hecho para afligirte o desagradarte?” – afirmé.

– El hecho es que Dios ha dicho, “¡Aquí está mi paz que sobrepasa todo humano entendimiento! ¡Tómala, a cambio, y permite que gobierne en tu corazón mientras yo hago todas las cosas para tu bienestar!” ¡Tú serás preservado en la paz de Dios hasta que su promesa se realice a través del Espíritu Santo! ¡Agárrete de su paz, confía en su sabiduría misteriosa y deja que ésta gobierne en tu corazón, para no permanecer en angustia y preocupación!

– ¡Gracias amiga Biblia, por estar siempre a la mano con tu sabiduría!

 

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

 Bocado para el Alma - Caritas Buenos Aires

 Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón:

 – ¿Alguna vez te preguntaste “Qué sentido tiene seguir pidiéndole algo a Dios “? ¿Qué circunstancias estabas atravesando?

– ¿Qué actitudes te imaginás que cambiarían en tu vida si aceptás la paz del Padre como respuesta?

“Señor, reconozco tu respuesta a mis súplicas en la paz de mi corazón”

 

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