Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Gemidos de Oración" (Meditación – 44 º semana)

¡Cuántas veces he escuchado decir, “Tenés que rezar”, “Tenés que orar más”! De la misma manera he dado yo este consejo infinidad de veces a otros. La cuestión es que no hallé quién me guíe en este tema. Hasta que hoy encontré que San Pablo dice que el Espíritu Santo ha sido enviado para guiarnos a una vida de oración: “El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad porque no sabemos lo que hemos de pedir como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8,26). Teniendo en cuenta lo que el apóstol dice sobre el papel del Espíritu Santo en nuestra vida de oración, le dije a Pablo:

– ¡Estoy tan confundido acerca de la oración y la hago parecer tan complicada!

– Recorriendo cualquier librería católica o cristiana, encontrarás un sin número de libros sobre el tema repletos de fórmulas o métodos detallados sobre cómo debemos orar.

– ¡Y eso que no viste mi biblioteca! Estas múltiples teorías sólo han contribuido a aumentar todo tipo de preguntas acerca de la oración.

– De hecho oí varias de ellas entre los hombres y mujeres que consumen esa bibliografía y te nombro sólo algunas:

Me han enseñado a orar según la voluntad de Dios, pero ¿cómo puedo saber su voluntad?

¿Cuándo la oración se convierte en intercesión?

¿Se mide la eficacia de la oración por el fervor, la intensidad o la cantidad de tiempo que paso de rodillas?

¿Y cómo hago para orar bien? ¿Cuentan las oraciones mentales?

¿Exactamente, para qué oro?

– Tal confusión, es tan abrumadora que llegó a causar que hasta evite orar muchas veces.

– Sin embargo no ha habido un tiempo en que las oraciones del pueblo de Dios sean más necesarias que ahora. Viven en un mundo enloquecido: “El mundo no conoce a Cristo y no lo recibe. Pero ustedes si lo conocen “(Juan 14,17). Los acontecimientos sociales empeoran: conspiraciones para robar la paz de las personas, la gente busca por todas partes una fuente de consuelo pero no lo encuentran en la psicoterapia, en psicofármacos, en corrientes orientales, en la religión muerta, o incluso en lo social.

– Es lo que dice Mateo: “Al ver Jesús a la gente, tuvo compasión, porque estaban fatigadas y abatidas, como ovejas que no tienen pastor” (9,36).

– Una de las mayores preocupaciones debiera ser mantener una vida de oración para conocerlo más. Cuando descuidamos la oración, entristecemos al Espíritu de Dios.

– ¿Es posible entristecerlo?

– Sí, es posible que nosotros deshonremos al Espíritu Santo. Lo escribí cuando exhorté: “Y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios” (Efesios 4,30). El Espíritu comparte el dolor de Dios a causa de la incredulidad de su pueblo y la falta de oración.

– Lo que menos quisiera es entristecer al Espíritu Santo. ¿Cómo obra su gemido en la oración?

– Considera sólo algunas maneras misteriosas en que el Espíritu Santo, con su gemido juega un rol en nuestras oraciones:

A través de la oración el Espíritu Santo gime manifestando la presencia de Cristo en nosotros.

A través de la oración del Espíritu gime grabando las promesas de Dios en nuestros corazones.

A través de la oración el Consolador gime hablándonos de esperanza.

A través de la oración el Espíritu gime liberando sus ríos de consuelo, paz y descanso en nuestras almas.

– Voy a dejar que gima en mí, aún si no logro comprenderlo, me basta saber que lo alegro.

 PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

 Bocados para el Alma - Caritas Buenos Aires

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón: 

– ¿De qué manera sueles hacer tus oraciones?

– ¿Crees que orás tanto como te gustaría hacerlo?

 “Espíritu Santo, te pido que gimas en mis oraciones para alegrarme contigo”

 

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