Caritas Buenos Aires

Bocados de ánimo: “Conformarse" (Meditación – 63º semana)

El conformarse o contentamiento fue un gran desafío o prueba en la vida de Pablo. Después de todo, Dios había dicho que lo usaría grandiosamente: “Instrumento escogido me es este para llevar mi nombre en presencia de los paganos, de reyes y de los hijos de Israel” (Hechos 9,15). “Pablo permaneció durante algunos días con los discípulos en Damasco, y en seguida se fue por las sinagogas proclamando a Jesús como el Hijo de Dios” (9,19-20).

Reflexionando sobre la actitud de Conformarse con lo que sucede y a veces contradice la promesa de Dios que tarda en cumplirse quise preguntarle a Pablo ¿Cómo pudo hacerlo? Para lo cual me respondió:

– Yo, Pablo, no tenía prisa de ver que todo se cumpliese durante mi vida. Sabía que tenía una promesa inamovible de parte de Dios y me aferré a ella. Debí aprender a conformarme con el lugar donde me encontrara evangelizando: a un carcelero, a un marinero, a unas cuantas mujeres a la orilla de un río. Sabiendo que tenía una misión mundial, pero debía mantenía fiel a predicar a Cristo de manera individual.

– ¿Cómo conviviste con el éxito de otros discípulos, cuando no se cumplía la promesa de predilección que el Señor mismo les reveló a la Comunidad sobre vos? Pregunté.

– Descubrí que no debía estar celoso de los hombres jóvenes que parecían rebasarme. Mientras éstos viajaban por el mundo ganando a judíos y a gentiles para Cristo, yo estaba en prisión. Tenía que escuchar reportes de grandes multitudes convertidas por medio de hombres con los cuales había tenido que discutir acerca del Evangelio de la Gracia. Pero no tenía envidia de aquellos hombres. Aprendí que un hombre entregado a Cristo sabe tanto de rebajarse como de honrarse: “Es verdad que la religión es un buen negocio, pero solo si gracias a ella nos conformamos con lo que tenemos. Conformémonos entonces con tener alimento y ropa” (1 Timoteo 6,6.8)

– Pablo, el mundo hoy día podría decirte:“Tú estás al final de tu vida ahora. No tienes ahorros ni inversiones. Todo lo que tienes es una muda de ropa.” ¿Qué les responderías? Pregunté.

– A ellos les respondería: “Eso creen ustedes, en apariencia, pero he ganado a Cristo. Déjenme decirles, yo soy el ganador. He encontrado la perla de gran precio. Jesús me ha otorgado el poder de entregarlo todo y tomarlo nuevamente. Lo he entregado todo y ahora una corona tengo. Yo sólo he tenido una meta en esta vida: ver a Jesús cara a cara. Todos los sufrimientos de este tiempo presente no se pueden comparar con el gozo que me aguardaba.”

– ¡Se que debo aprender a conformarme y contentarme con lo que el presente me otorga y sólo esperar trabajar para que otros conozcan al Dios de la Vida! Concluí.

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

Para meditar en Comunidad o en el Silencio de tu corazón:

– ¿Te sentís conforme con tu presente? ¿Por qué no? ¿Pensaste en la “alegría” de poder llevar la Palabra del Señor a otros?

– ¿Qué cosas son las que hoy en día la sociedad nos dice que tenemos que tener para ser “exitosos”? ¿Superan al gozo de poder ver “cara a cara al Señor”?

 “Señor, se que puedo aprender a conformarme con lo que tengo y contentarme con poder llevar tu Palabra a los oídos de otros”

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