Caritas Buenos Aires

Bocados de ánimo: “Lucha Mental" (Meditación – 67º semana)

Hace algunos días recibí un mail que decía más o menos así:

“Hacía algunos meses que María olvidaba las cosas. Su mente retrocedía, acelerada, hacia algún lugar donde ella se escondía. En ese extraño mundo, el olvido no tenía importancia; ni los recuerdos. Tampoco la alegría o la tristeza. Aquel universo estaba construido de vacío. Ella andaba, aparentemente insensible, por los rincones de su propio universo.

Pero, la familia sufría. La tenían como referente. El esposo había fallecido varios años atrás, y ella era el alma de la casa. Verla en ese estado los dejaba como un día sin sol.

Fue en esas circunstancias que la hija mayor me buscó, entre sus contactos y me relató la situación y terminó su correo con una pregunta: ¿Por qué Dios no la hace descansar? ¿Qué sentido tiene la vida, en ese estado?”

Hasta aquí la historia. No le respondí inmediatamente, sino luego de reflexionar en oración. Mi memoria me llevó a la carta de Santiago que dice: “Hermanos míos, alégrense profundamente cuando se encuentren en cualquier clase de prueba” (1,2). Llevado por mi estado de rebeldía contagiado por la pregunta con la que concluía el correo recibido, le pregunté a Santiago

-¿A qué pruebas te refieres?

-¡Pruebas! Las encontramos todos los días. En ese versículo uso la expresión “diversas pruebas”. El enemigo viene por todos los lados: es la pérdida del empleo; un divorcio doloroso; el descubrimiento de que el hijo está en las drogas; la traición del mejor amigo; las injusticias del trabajo, en fin…

-Pero, Santiago dices que debes alegrarte cuando te veas atravesando el valle de las pruebas. ¿No es demasiado pedir?

-En el original griego, la palabra “pruebas”, literalmente significa estado de lucha o batalla mental en el que te ves inclinado a separarte de Dios por resistencia al dolor. Tal vez, esto lo explique todo. Cuando el enemigo coloca pruebas en tu camino, su objetivo es separarte de Dios; hacerte creer que es el Señor quien te envía el dolor. Si en ese momento te vuelves en contra de Dios, te revelas, el enemigo ha logrado su objetivo. Pero, si en el instante de la prueba te vuelves hacia Dios, aceptas que el dolor puede constituir un instrumento de maduración o edificación.

-¿Cómo es eso?

-Todo depende de la perspectiva de la realidad. El presente estado de cosas no es el fin; no juzgues las actitudes divinas cuando el trabajo aún no ha sido terminado. Si tu visión del mundo es materialista, las pruebas son motivo de tristeza. Si es espiritual, serán motivo de agradecimiento y de gozo. Es en el fuego que el oro se refina. ¡Y tú eres oro!

-¡Es difícil sentirse valorado por medio del dolor!

-Si continuas leyendo lo que sigue a continuación, digo que podremos ver más allá de las pruebas: “pues ya saben que la prueba de su fe produce paciencia. Y la paciencia o constancia debe llevar a feliz término la obra, para llegar a la perfección y a la madurez, sin que les falte nada.” (v 2-4)

-¡Esa es una promesa maravillosa!

-Te estoy diciendo, que si superas la prueba serás más constante, y esta constancia te llevará a feliz término, serás maduro e íntegro y, presta atención a esto: “Sin que nada te falte.”

-Es verdad que si miro hacia atrás, en retrospectiva de mi vida, lo que no me mató, me terminó fortaleciendo.

-Por eso hoy, a despecho de lo que puedas estar viviendo, levanta las manos al cielo y agradece. Después, parte confiado para enfrentar las dificultades que encuentres. Como el montañista que sube su primera colina, al llegar a la sima, siente que la constancia del esfuerzo lo ha preparado para enfrentar una montaña más alta.

-¡Gracias Santiago por tus consejos! Me repites el último párrafo que escribiste.

-Y “Considérate muy dichosos cuando tengas que enfrentarte con diversas pruebas, pues ya sabes que la prueba de tu fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.”

“Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia.

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón:

-¿El enemigo colocó pruebas en tu camino recientemente para separarte del Padre? ¿Cuáles fueron? ¿Te aferraste a Dios?

– Luego de superar esa prueba, ¿te sentiste más fuerte para enfrentarte a otras que puedan llegar a venir?

“Señor, seré paciente ante las pruebas porque se que aferrándome a ti saldré fortalecido”

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