Caritas Buenos Aires

Bocados de ánimo: “Aprovechando el Tiempo" (Meditación – 66º semana)

El otro día, por esas cosas que no se programan, me reencontré con un cura viejito que había formado parte de mi infancia, estaba como lo recordaba de esa época ya que cuando se es niño se cree que los adultos ya son viejos, solo que ahora su rostro estrenaba muchas arrugas. – ¡Como pasa el tiempo! Le dije. Aprovechando su experiencia y sus años de estudio de la Biblia, le pedí que explicara esa frase de San Pablo que dice: “Aprovechando bien el tiempo” (Efesios 5, 16). Esbozando una sonrisa cargada de ternura, me dijo

– Cuando lees la palabra “tiempo” en los evangelios, debes saber que hay dos palabras diferentes que se utilizan frecuentemente en el idioma griego del Nuevo Testamento: las palabras “chronos” y” kairos”. La palabra “chronos” simplemente habla del tiempo en su secuencia cronológica: segundos, minutos, horas que se convierten en días, semanas, meses y años. “El tiempo pasa volando.” La palabra “kairos” es diferente. A menudo se traduce con expresiones tales como “Cuando vino el cumplimiento del tiempo; hasta que se cumplan los tiempos; cuando había llegado el tiempo de que tal cosa suceda”. ¿Me explico? Dijo.

– ¡Si, podes continuar. Dije.

– Por mis años y experiencia, considero que la aplicación espiritual de esto es vital. Lo que quiero que veas es que en cada día y en cada momento, reside la oportunidad de tomar una decisión (una resolución) para transformar el tiempo que simplemente “pasó” y se perdió, en un momento divino en el que “por la fe con la resolución” desatamos algo sobrenatural y redentor que puede revolucionar nuestras vidas. ¿Me sigues? Pregunto.

– ¡Adelante! Agregue.

– Por favor, presta mucha atención a esta importante clave. Una de las palabras griegas de las que obtenemos la palabra “momento” es la palabra “átomos”. Puedes notar fácilmente que las palabras “átomo” y “atómica” encuentran su raíz en átomos. Es la imagen perfecta de lo que se esconde en el momento. La imagen del átomo nos recuerda cómo podemos perder un momento tan fácilmente y subestimar su potencial y posibilidades. El átomo se considera que es el símbolo de la unidad perfecta, la partícula más pequeña de un elemento, más comúnmente llamado una unidad irreducible. La idea es, que es imposible encontrar algo más pequeño. Es por eso que podemos perder con tanta facilidad nuestro momento. Como los átomos, estos momentos con Dios van y vienen y están disponibles para nosotros en cantidades infinitas que pueden parecer insignificantes en tamaño e importancia, ya que son tan diminutos. ¿Alguna duda hasta aquí? Volvió a preguntar.

– ¡Dudas no, siento una catarata de pensamientos acerca del valor de un “Instante”, o aquella categoría que usa el Papa cuando dice que “el tiempo es superior al espacio.”

– Es así. Pero los momentos son fáciles de perder o ignorar. Al mismo tiempo, nos encontramos con una imagen del átomo en el momento o el instante, como vos dijiste. En este núcleo, tan increíblemente pequeño, se encuentra también la capacidad nuclear y la liberación de la fusión nuclear en toda su magnitud.

– ¿Cómo es eso? Pregunte.

– Yo lo diría de esta manera: “¡Cuando aprovechas el momento con Dios mediante la oración y por la fe con una resolución, puedes liberar una reacción sobrenatural de proporciones atómicas espirituales!” ¿Qué estás pensando? Me preguntó al ver mi expresión de asombro.

– ¡Solo estoy sorprendido por tu explicación y pienso en el momento de la conversión de un corazón, asemejado a una bomba atómica que cambia la existencia personal! Afirme.

– Creo haberte compartido algo muy valioso y espero nos volvamos a regalar un nuevo encuentro antes de partir de este mundo, ya que ahora debo ir a dar la misa.

– Gracias a Dios por concederte esa lucidez y claridad de pensamiento que con el paso del tiempo, te han hecho sabio. Gracias padre. Agregue.

– Te doy mi bendición y regálame un abrazo. Dijo, y nos despedimos.

“Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia.” (dalugas@gmail.com)

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón:

– ¿Alguna vez sentiste tu propio corazón dar un vuelco sobrenatural en tan sólo un instante mientras estabas en contacto con Dios? ¿Qué consecuencias experimentaste luego en tu vida?

“Señor, sé que cada momento que paso contigo es una oportunidad para que mi corazón explote de fe en un pequeño instante”

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