Caritas Buenos Aires

Dios está en la Plaza (Meditación – 31º semana)

Anoche soñé que iba con mi hija pequeña a la plaza, la dejé en los juegos para sentarme a cierta distancia en una mesa. Vi como disfrutaba de su independencia, entre tropiezos y aciertos. Cada cierto tiempo dirigía su mirada hacia donde me encontraba para estar segura de que no estaba sola, sino que la observaba y protegía con mi mirada.

A la mañana siguiente, traje el recuerdo del sueño a mi oración y de repente sentí que una voz conducía mis pensamientos a éste diálogo:

– ¿Deseas que el Señor mantenga sus ojos abiertos y atentos sus oídos a tus oraciones? ¿Deseas que Dios te acompañe y te elija para habitar en ti? ¿Y que Sus ojos y Su corazón siempre estén en ti?

Te tengo una noticia: ¡Dios desea con todo su corazón que esto se haga realidad en tu vida!

– ¿Cómo puedo lograrlo? Pregunté.

– Tan cierto es que en 2 Crónicas 7 te dice cómo debes lograrlo: “Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. Mantendré abiertos mis ojos, y atentos mis oídos a las oraciones que se eleven en este lugar. Desde ahora y para siempre escojo y consagro este lugar para habitar en él. Mis ojos y mi corazón siempre estarán allí.” (2 Crónicas 7,14-16)

– ¿Qué significa humillarse?

– Humillarse implica reconocer que necesitas el perdón de Dios y depender de El.

– También nos dice que oremos y busquemos de Dios. ¿Cómo es esto?

– ¡Este “buscarlo” no es porque Dios juega a las escondidas, es para que lo conozcamos! Él nos dice: “Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios, conocimiento de Dios y no holocaustos.” (Oseas 6,6). “Conozcamos al Señor; vayamos tras su conocimiento. Tan cierto como que sale el sol, él habrá de manifestarse; vendrá a nosotros como la lluvia de invierno, como la lluvia de primavera que riega la tierra”. (Oseas 6,3)

– ¿Cuál era el siguiente paso?

– Por último: “Abandona tu mala conducta”. Se que es difícil abandonar una conducta, sobre todo cuando se ha hecho hábito. Y no importa si recién conoces a Dios o si te criaste en un hogar cristiano y hasta tienes un súper compromiso apostólico. Nadie está exento de caer. “Si alguien piensa que está seguro, tenga cuidado de no caer.” (1Corintios 10,12)

– ¡Es difícil este paso! Afirmé con sinceridad.

– ¡Pero no es imposible! ¡Simplemente se trata de intentarlo y si caes, te levantas! Y si vuelves a caer te vuelves a levantar. Todas las veces que sea necesario. La única manera que tiene el diablo de vencerte es que tú decidas no volver a levantarte. ¡Mientras aún luches no estarás vencido! Intenta de una manera activa vencer el pecado, confiésalo, pide consejo a personas que amen a Dios y sean maduras espiritualmente. ¡Tomate de la mano de Dios y vuelve a levantarte!

– A veces pienso que Dios se debe cansar de perdonarme tanto.

– En esos momentos no dudes en acercarte nuevamente a Dios: “Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.” (Hebreos 4,15-16).

– ¡Amén! dije.

– Dios quiere perdonarte, escucharte y restaurarte, así que recuerda que “El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano.” (Salmos 37,23-24).

Para concluir me dijo:

– Esto es lo que Dios dice de ti: “A cambio de ti entregaré hombres; ¡a cambio de tu vida entregaré pueblos! Porque te amo y eres ante mis ojos importante para mi. No temas, porque yo estoy contigo; desde el oriente traeré a tu descendencia, desde el occidente te reuniré.” (Isaías 43,4-5).

– Recordando a mí pequeña hija jugando en la plaza, afirmé: ¡Somos simples aprendices a los ojos de Dios!

 

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

 

dios esta en la plaza

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón:

– ¿Te encontrás cumpliendo con alguno de los pasos que el Señor nos da para que podamos estar antes sus ojos y oídos? ¿Cuál?

– ¿Cuáles creés que son esas malas conductas que podrías abandonar?

 

“Señor, no temeré porque se que estoy en tus ojos”

 

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