Caritas Buenos Aires

La Certeza de José (Meditación – 39º semana)

 

Reflexionando sobre la vida de José, el hijo de Jacob, descubrí que tuvo la visión de que su vida sería poderosamente usada por Dios. Pero esa visión pareció ser sólo una ilusión cuando sus hermanos celosos lo vendieron como esclavo. Para José, los años siguientes estuvieron llenos de penalidades e injusticias. Entonces, cuando parecía que volvía a estar nuevamente de pié, José fue acusado falsamente de intento de violación y enviado a la cárcel.

Después de todo esto, mi corazón se preguntaba: ¿Cómo pudo perseverar en su fe, luego de haber pasado por tantos momentos que, en mi caso hubiera desistido seguramente?

Para sorpresa mía, José decidió responder en primera persona de la siguiente manera:

– Hermano, a pesar de todo lo que pasaba, yo repetía durante todo ese tiempo, “Dios estaba cuidando mi vida”. Finalmente, después de años de confusión, termine sirviendo en la casa del Faraón. Fortuitamente, el Faraón me nombró gobernante de todo Egipto.

– ¿Cómo entender mi situación, que sin ser tan dramática como la tuya, no me han faltado hechos dolorosos y contradictorios a mis expectativas? – pregunté.

– Amigo, así es como Dios trabaja: Él estaba preparando en mí a un hombre para guiar un remanente. Ciertamente, en cada generación Dios levanta un “Resto fiel”. Él lleva a estos siervos devotos a través de años de problemas y tribulaciones para probar y fortalecer su fe.

– ¿Qué significa esto? – insistí.

– Las Escrituras dicen de mí: “Delante de ellos envió a un hombre, a José, vendido como esclavo. Fue humillado con esposas en sus pies, y en cárcel fue puesta su persona; hasta el día en que se cumplió su predicción: la Palabra del Señor le dio la razón” (Salmo 105,17-19).

También hoy El Señor tiene un “Resto Fiel”, hombres y mujeres devotos a los cuales Él ha llamado y reservado. Ellos no buscan fama o fortuna, lo único que quieren es vivir y morir cumpliendo el llamado de Dios para ellos. El Señor ha prometido que sus vidas serán usadas para su Reino y tú puedes contarte entre ellos.

– No pudiendo con mi curiosidad le pregunté: – ¿Cómo fue que no aprovechaste a tomar represalias contra tus hermanos que te habían vendido, lastimándote a vos y a tu padre?

– Vivir mi historia, creyendo que Dios la guiaba, me llevó a decirle a mis hermanos: “Dios me envió delante de ustedes, para que puedan sobrevivir sobre la tierra, para darles vida por medio de una gran liberación. Así pues, no me enviaron ustedes acá, sino Dios, que me ha puesto por padre al Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto a mí.” (Génesis 45,7-8).

Pude mirar hacia atrás, a todos los años de sufrimiento, y garantizar, “Dios me envió por este camino. Él tenía un propósito al hacerme pasar por todas estas dificultades. Ahora veo, que todo lo que he soportado ha sido para llegar a este momento. Hermanos, el Señor me ha estado preparando para salvarlos a ustedes. Él ha orquestado todas estas cosas, para traerlos a ustedes bajo su misericordia como lo hizo conmigo.”

– ¡Que increíble revelación para vos José! Dije, para luego agregar: Pero, ¿Cuál es la lección para el pueblo de Dios, hoy?

– Es esta: Nuestro Señor nos ha reservado en el pasado y nos guardará en los días venideros. Lo más importante es que Dios tiene un propósito eterno detrás de todo. Él te ha guardado porque tiene un propósito para ti. Él ha preparado de antemano un trabajo divino para vos y muchos más (incluyendo a quien está leyendo este escrito); sólo un creyente que ha sido probado, examinado y comprobado puede llevar a cabo ese trabajo.

Este no es tiempo para una fe tímida. Es el tiempo para que cada cristiano, que ha soportado grandes pruebas, se levante. El hierro se vuelve resistente solo si es forzado a pasar por el fuego. Nuestro Dios nos está llamando a ponernos de pié en medio de una sociedad temerosa y actuar con “poderosa confianza”.

– ¡Gracias José! Y agregué para concluir el diálogo: Tengo que repetir con mis labios y corazón tu declaración: “Dios me envió delante de ustedes… para darles vida por medio de una gran liberación” (Génesis 45:7).

 

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

Bocado - Certeza de Jose

 

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón:

– ¿Alguna vez te costó mantener tu fé intacta? ¿Qué situaciones difíciles estabas atravesando?

– ¿Cuáles crees que son las “pruebas” que estamos atravesando hoy como Comunidad? ¿Cuál pensas que ese “trabajo divino” que Dios está planeando para nosotros?

“Señor, no importa qué tan difícil sea la prueba: se que estás cuidando mi vida y que tienes un propósito para mi”

 

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