Caritas Buenos Aires

Depresión y Desánimo (Meditación – 3º semana)

Hoy reflexionaba que cuando estamos heridos, cuando nos sentimos mal por estar solos, temerosos, y agobiados por las circunstancias que van de mal en peor, más allá de nuestro control – rápidamente nos apartamos de la única fuente de paz y victoria, y buscamos maneras y recursos humanos con los que queremos compensar el mal estar. ¡Qué trágico para el creyente! Sabemos que Dios está todavía esperando que lo llamemos. Sabemos que la respuesta a todas nuestras necesidades se encuentra sólo en Dios, cuando nos encerramos con él. Hasta lo aconsejamos o lo reconocemos ante otros creyentes, “¡Yo sé que tengo que orar! ¡Sé que Dios tiene la respuesta! ¡Sé que necesito volcarlo todo ante su presencia!”

La peor clase de desánimo es que llevados por los inestables estados de ánimo, sucumbimos ante el miedo y la desesperación, mientras olvidamos o ignoramos la grandeza y fidelidad de un Padre amoroso.

Dios le dijo a Israel, “…Les he hablado desde el cielo…en todo lugar donde yo haga que se recuerde mi nombre, vendré a ti y te bendeciré” (Éxodo 20,22, 24). Pero Israel respondió, “Dios se ha olvidado de mí, tiene su rostro oculto” (Salmo 10,11). “Pero Sión ha dicho: Dios me ha abandonado, el Señor se olvidó de mí” (Isaías 49,14).

¿Eres un cristiano desanimado? Lo eres, si ignoras las majestuosas promesas del Señor y dudas que Dios hace lo que Él dice. Él ha prometido, “Pero, ¿puede una mujer olvidarse del niño que cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque alguna lo olvidase, yo nunca me olvidaría de ti. Mira cómo te tengo grabada en la palma de mis manos y nunca dejé de pensar en tus murallas” (Isaías 49,15-16)

Estarás deprimido si continúas llevando cargas innecesarias de culpabilidad, temor, soledad, ansiedad, e inquietud, simplemente porque tú rehúsas confiar y descansar en las grandes y preciadas promesas del Señor.

Dios no se está burlando de sus hijos cuando les promete, “Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8,28).

Dios no está mintiendo cuando promete, “Los ojos de Dios están sobre los justos y atentos sus oídos al clamor de ellos…Claman los justos, Dios los oye y los libra de todas sus angustias” (Salmo 34,15.17).

No nos impacientemos actuando de acuerdo a nuestros estados de ánimo. Cuando nos metemos en problemas y clamamos a Dios por misericordia y ayuda, todo el cielo se moviliza en beneficio nuestro tomándose su tiempo. Si el Señor nos dejase ver en el mundo espiritual para contemplar las cosas buenas que él está preparando para aquellos que claman a él y confían en él, sería un espectáculo increíble para nuestros ojos.

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

Bocado para el Alma

Para meditar en Comunidad o en el Silencio de tu Corazón:

 

– ¿Te has sentido ultimamente deprimido o desanimado? ¿Por qué?

 

– ¿”Llamaste” al Señor y confiaste en sus Promesas? ¿Qué resultado obtuviste?

 

“Señor, no caeré frente al desánimo. Confío en tu Promesas”

 

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