Caritas Buenos Aires

Manipuladores de Serpientes (Meditación – 7º semana)

Me levanté pensando que es verdaderamente difícil vivir en la sociedad actual rodeado de tantas cosas contrarias a las enseñanzas de Jesús y lograr permanecer inmune. Fue así que vino a mi memoria la oración que hizo Jesús por sus discípulos: “No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17, 15-16). Busqué la Biblia y confirmé esa cita. Llevado por un impulso casi con la espontaneidad de un niño le pregunté al evangelista Juan: “¿Qué significado tendría ésta súplica de Jesús para los cristianos de hoy? “

Luego de silenciar mi razonamiento, mis pensamientos fueron guiados a recibir su respuesta.

– “Tu no puedes trabajar efectivamente para Cristo a no ser que estés dispuesto a enfrentar los riesgos que esto involucra. Jesús nos advirtió acerca del riesgo que existe de encontrarnos con serpientes.

– ¡No me quedaba claro lo de las serpientes! Dije.

– Sostengo esta afirmación con gentileza, no obstante la Biblia dice que los malvados son como serpientes venenosas y deben estar dispuestos a manipularlas. Considero relevante que la Biblia llame a Satanás “la serpiente antigua” (Apocalipsis 12,9), y que Cristo prometa: “Tomarán en las manos serpientes y, si beben algún veneno, no les hará daño…” (Marcos 16,18).

Jesús nos ordenó: “Vayan por los caminos y hasta los senderos empedrados, y fuércenlos a entrar” (Lucas 14,23). Pero en Eclesiastés se nos advierte: “Al que mueva una piedra, le morderá la serpiente” (10,8). Las piedras del camino ocultan serpientes, pero como pescadores de hombres, Jesús nos dice: “¿Habrá un padre entre ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará Espíritu Santo a los que se lo pidan!” (Lucas 11,11-13).

– ¿Qué significa: “…y si beben veneno, no les hará daño…”? Pregunté.

– Esto se refiere a si un creyente que accidentalmente bebe veneno, pues deben extraerlo de quien fue picado con la propia boca. Sin embargo, existe un mensaje más profundo escondido en las Escrituras. De igual manera que nosotros como cristianos bebemos de la sangre de Cristo – el río de vida, de su divino amor y belleza – inconscientemente también bebemos del veneno de este mundo cuando vamos a predicar el evangelio, que es similar a rescatar a quien fue mordido por una serpiente.

– Entonces dije: “Nosotros absorbemos demasiado del espíritu de este mundo y permitimos que nuestra vida espiritual tome substancias mortíferas”.

– Juan me interrumpió, afirmando: “A menos que reciban la protección del Espíritu Santo, no veo cómo un cristiano pueda ir al lugar donde se encuentran los pecadores. Inclusive resulta difícil que su espíritu no beba algunas de estas venenosas substancias. Ahora, si tu bebes cualquier sustancia mortífera mientras vas en busca de serpientes en el poder de Cristo, el veneno no te hará daño, todo lo contrario, te fortalecerá”.

– ¡Gracias Juan por la enseñanza! Concluí.

Reconociendo que al mostrarme esta verdad, podía regresar a mi desafío de vivir la vida cristiana y orando supe que el aliento del Espíritu Santo se derramaría por todo mí ser. El veneno sería consumido, produciendo anticuerpos y yo podía pararme fuerte y limpio – sin daño. Recordando la frase popular: “Lo que no te mata, te fortalece”.

 

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Providencia”. (dalugas@gmail.com).

 

Bocado para el Alma

 

Para meditar en Comunidad o en el Silencio de tu corazón:

 

¿Podés identificar las “serpientes” en tu vida cristiana y cotideana? ¿Cuáles crees que son?

– Sabiendo ahora que el veneno no te hará daño, ¿a qué lugares podrías ir a combatir las serpientes predicando el Evangelio?

 

“Espíritu Santo, acompáñame y fortaléceme en mi lucha contra las serpientes”

 

caritasbsas

-->