Caritas Buenos Aires

Los Nunca Más (Meditación – 11º semana)

El otro día leí una frase que decía algo así: ¡Ojo con lo que vives repitiendo, pues eso creerás, así vivirás y en lo que pienses, te convertirás! Inmediatamente recordé el mandato de Dios: “Graba en tu corazón las palabras y mandamientos que yo te entrego hoy, repíteselos a tus hijos, habla de ellos tanto en casa como cuando estés de viaje, cuando te acuestes y cuando te levantes. Grábalos en tu mano como una señal y póntelos en la frente como tu distintivo; escríbelos en los postes de tu puerta y a la entrada de tus ciudades (Deuteronomio 6, 6-9). Pareciera decirnos que sabe que, vos y yo, no pudiendo dejar de pensar y escuchar tantas voces propias o ajenas, presentes en las circunstancias actuales o mandatos del pasado que a modo de maldición nos paralizan.

Mi amiga, la Biblia, me dijo al respecto:

Quiero, en nombre de Dios regalarte una serie de citas presentes en mis páginas que llamaremos: “Los Nunca Más”, para que los coloques en lugares visibles, en toda la casa, el auto, la oficina. Como los imanes que pegas en tu heladera, de manera que recibas lo que repites con tus pensamientos y confiesas con tus labios:

– Nunca más diré “no voy a poder”, porque “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4,13)

– Nunca más declararé necesidad, porque “Mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en Cristo Jesús”. (Filipenses 4,19)

– Nunca más confesaré temor o miedo, porque “Dios no me ha dado el espíritu de cobardía, si no de poder, de amor, y de dominio propio”. (2 Timoteo 1,7)

– Nunca más declararé duda y falta de fe, porqué “Dios ha dado a todas sus criaturas la medida de fe”. (Romanos 12,3)

– Nunca más expresaré impotencia, porque “Dios es la fortaleza de mi vida”. (Salmo 27,1), y “El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”. (Daniel 12,32)

– Nunca más afirmaré que el diablo ató mi vida, “porqué mayor es el que está en mí, que el que está contra mí”. (1 Juan 4,4)

– Nunca más declararé derrota, porque “Dios siempre me lleva de triunfo en Cristo Jesús”. (2 Corintios 2,14)

– Nunca más confesaré falta de entendimiento, porque “Dios ha hecho también que Cristo sea nuestra sabiduría”. (1 Corintios 1,30)

– Nunca más declararé enfermedad, porque “por sus llagas fui curado” (Isaías 53, 5), y Jesús “mismo tomó mis enfermedades y llevó mis dolencias” (Mateo 8,17)

– Nunca más confesaré angustias y desgracias, porque he “volcando toda mi preocupación sobre Él, ya que Él tiene cuidado de mí” (1 Pedro 5,7).

– Nunca más declararé esclavitud, “porque el Señor derramó su Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor allí hay libertad” (2 Corintios 3,17).

– Nunca más afirmaré condena, porque “no existe la condenación para aquellos que están en Cristo” (Romanos 8,1).

– ¡Así sea! Dije.

– Si crees, debes decir: ¡Así es! Pues cuando dices “Así sea” estarás expresando un deseo y no una certeza.

– ¡Gracias! A partir de hoy cuando diga ¡Amén! Estaré diciendo “Así es”, pues creo que las promesas de Dios son certezas y no simples deseos. Concluí.

“Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia.” (dalugas@gmail.com)

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón:

-¿Cuáles de todos estos “Nunca Más” creés que deberías recordar y repetirte más seguido?¿Por qué?

– ¿A quién le recomendarías estos “Nunca Más”? ¿Por qué?

“Señor, grabaré en mi corazón tus certezas para cuando me encuentre en momentos difíciles”

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