Caritas Buenos Aires

No confíes en el Hombre (Meditación – 12º semana)

Motivado por la siguiente consulta que me hiciera un hermano: “Te pregunto ¿si tenes alguna reflexión sobre el apego a personas? Ya que muchas veces suelo salir herido”, vino a mi memoria una frase bíblica: “Maldito el hombre que confía en el hombre”. Tomé mi biblia y escarbé entre sus páginas hasta que la encontré en Jeremías que escribe precisamente: “El Señor dice: Maldito aquel que aparta de mí su corazón, que pone su confianza en los hombres y en ellos busca apoyo. Será como la maleza del desierto, que nunca recibe cuidados: que crece entre las piedras, en tierras de sal, donde nadie vive. Pero bendito el hombre que confía en mí, que pone en mí su esperanza. Será como un árbol plantado a la orilla de un río, que extiende sus raíces hacia la corriente y no teme cuando llegan los calores, pues su follaje está siempre frondoso. En tiempo de sequía no se inquieta, y nunca deja de dar fruto.” (17,5-8).

Familiarizado con mi Biblia le pedí me explicara el significado de ésta cita, a lo que me respondió:

– Jeremías presenta dos leyes inmutables de la vida espiritual: Una conduce a la vida y a la esperanza; la otra, a la muerte y a la desesperación. Estas son las claves para entender porqué algunos cristianos disfrutan de una constante paz y gozo en el Señor, mientras que otros andan a tientas en desesperación y falta de ánimo.

– Seguro de mi ignorancia, insistí: ¿Cómo se puede saber si estamos confiando en el hombre en lugar de Dios?

– Si te desmoronas cuando alguien más te defrauda, o si los actos de otros afectan tu caminar con Dios, entonces ¡sabrás que estás buscando aprobación en los hombres!

– ¿Qué es eso de buscar aprobación? Pregunté.

– Cuando pones tu confianza en el hombre, puedes estar seguro de que saldrás lastimado, porque en algún momento alguien te decepcionará y defraudará profundamente. “Nada hay tan engañoso y perverso como el corazón humano. ¿Quién es capaz de comprenderlo?” (v. 9).

– A veces creo que idealizo al otro, proyectando algo de perfeccionismo.

– La mayor parte del sufrimiento y falta de esperanza que experimentan es el resultado de haber sido decepcionados por parte de alguien en quien pusieron su confianza basada en alguna manera de idealización. Una persona podría decir: “Si mi amigo cambiara, ¡yo sería feliz! En realidad, él me ha herido profundamente. Él me descuida y ni siquiera trata de entender. Está matando la amistad”.

– De hecho, a menudo hipoteco mis afectos esperando que el otro cambie.

– Tu problema no es con tu amigo, sino con Dios. Jeremías dice que tú eres como una planta en el desierto, que no ve cuando viene el bien, sino que mora en la sequedad y la desolación. Esto significa que has descuidado al Señor, esperando ciegamente en el hombre, cuando solo Dios es merecedor de esa confianza. ¡Te has convertido en un arbusto muerto y seco, estéril y sin fruto, pues buscas saciarte en agua estancada por relaciones tóxicas!

– Alguna vez escuché decir: “La confianza mató al hombre.” Agregué.

– Fuera de Dios, no puedes confiar en que algo o alguien te dará alegría y esperanza. De esta manera tu vida estará regada de desilusión. Lo que crees que solucionará tu problema, sólo podría hacerte sentir peor.

– ¡Gracias Biblia! Tus consejos saben amargos al oído, pero dulce medicina al corazón.

“Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia.” (dalugas@gmail.com)

Bocado para el Alma

 

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu corazón:

 

1) Luego de esta reflexión, ¿considerás que depositás tu confianza más en los hombres que en Dios? ¿En qué situaciones?

2) ¿Qué respuesta te dió esa persona? ¿Cuál crees que hubiese sido la respuesta si la buscabas en Dios?

“Señor, sólo Tu eres perfecto. Sólo en Ti puedo buscar las respuestas”

 

caritasbsas

-->