Caritas Buenos Aires

Bocados de Misericordia: "Bello Corazon" (Meditación – 4º semana)

Un joven estaba en el centro de la ciudad, haciendo alarde de tener el corazón más bello del país. Muchos comprobaron que no había marcas de cicatrices, ni defecto alguno, y con admiración, reconocieron que aquél era el corazón más perfecto que hubiesen visto. El joven se sentía muy orgulloso de su corazón intacto.

De repente, un anciano apareció frente a la multitud y dijo:

-“¿Por qué el corazón del joven no es tan bonito como el mío?”

La multitud y el joven miraron hacia el corazón del anciano, que estaba latiendo con vigor, pero tenía muchas cicatrices. Tenía lugares en que se habían removido pedazos y colocado otros en su lugar, pero éstos no encajaban bien, mostrando desprolijas irregularidades. En ciertos puntos del corazón, faltaban pedazos, mostrando huecos.

El joven, al ver el corazón del anciano, dijo:

-“Usted debe estar bromeando… Compare nuestros corazones. ¡El mío está perfecto, intacto y el suyo es una mezcla de cicatrices y agujeros!”

-“¡Así es! – dijo el anciano. A primera vista, tu corazón parece perfecto, pero yo no cambiaría el mío por el tuyo.” “Mira, cada cicatriz que hay en el mío, representa una persona a la cuál le di mi Amor. Tomé un pedazo de mi corazón y se lo di a cada una de esas personas que amé.
Muchas de ellas me dieron también un pedazo de su propio corazón para que lo pusiera en el mío, pero, como el amor no es igualmente recíproco no eran exactamente iguales, posee irregularidades. Pero yo los quiero, porque me traen recuerdos del Amor que compartimos.
Algunas veces, di pedazos de mi corazón a quien no me retribuyó. Por eso, tiene agujeros que duelen. Permanecen abiertos, recordándome el Amor que sentí por esas personas… Espero que un día ellas puedan corresponder a otros, llenando ese vacío.

¿Qué te parece, joven?  ¿Ahora entiendes en qué consiste la verdadera belleza?

Ésta es tu oportunidad de quitarte un pedazo de corazón y dárselo a las personas que quieres, o no hacerlo, y dejar tu corazón intacto, pero triste…”

El joven se quedó callado y las lágrimas rodaron por su rostro. Se aproximó y arrancando un trozo de su perfecto y virgen corazón, se lo ofreció al anciano, quien retribuyó el gesto. El joven miró su propio corazón, que ya no era perfecto como antes, sino más bello que nunca.

El anciano le mostró un hueco especial, aclarándole que era un defecto de fábrica, pues descubrió por experiencia, que ese vacío solo lo puede llenar Dios.

Los dos se abrazaron y se fueron juntos, reconociendo que es triste pasar la vida con el corazón intacto…

.Dar Corazon

Yapitas bíblicas:

“Las caras no se parecen y mucho menos los corazones” (Proverbios 27, 19).

Oros: (Jonás 4,2) (Salmo 11,26-31).

 “Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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