Caritas Buenos Aires

Bocados de ánimo: “El Canasto de Carbón” (Meditación – 6º semana)

Se cuenta la historia de un anciano que vivía en una granja en las montañas con su joven nieto.
Cada mañana, el Abuelo se sentaba temprano en la mesa de la cocina para leer su vieja y estropeada Biblia.
Su nieto que quería ser tal como él, intentó imitarlo de cualquier manera.
Un día el nieto preguntó, “Abuelo, yo intento leer la Biblia, me gusta pero no la entiendo, y lo que logro entender, se me olvida en cuanto cierro el libro.
¿Qué hay de bueno en leer la Biblia? Preguntó el Nieto.
El Abuelo calladamente dejó de echar carbón en la estufa y dijo:
“Baja con el canasto de carbón al río y tráelo con agua.”
El muchacho hizo tal y como su abuelo le dijo, aunque toda el agua se salió antes de que él pudiera volver a la casa.
El abuelo se rió y dijo, “Tendrás que moverte un poco más rápido la próxima vez” y lo envió nuevamente al río con el canasto para intentar de nuevo.
Esta vez, el muchacho corrió más rápidamente, pero de nuevo el canasto estaba vacío antes de que llegara de vuelta a casa.
Ya sin respiración, le dijo a su abuelo que era “imposible llevar agua en un canasto,” y  fue a conseguir un balde a cambio.
El anciano dijo: “yo no quiero un balde de agua”; Yo quiero un canasto de agua. Tú puedes hacer esto.
“Tu simplemente no estás intentando lo suficiente,” y salió a la puerta para mirar la prueba del muchacho.
A estas alturas, el muchacho sabía que era imposible, pero  quería mostrar a su abuelo que aún cuando corriese tan rápido como podía, el agua se saldría antes que llegase a la casa.
El muchacho sacó el agua y corrió fuerte, pero cuando llegó donde su abuelo el canasto estaba de nuevo vacío.
Ya sin poder respirar, dijo; “¡Mira Abuelo, es inútil!”
“¿Por qué piensas que es inútil”? dijo el anciano, “Mira dentro del canasto”.
El muchacho miró el canasto y por primera vez comprendió que el canasto parecía diferente. En lugar de un sucio canasto carbonero, estaba limpio.

Piedra libre a:

“Hijo esto es lo que pasa cuando tu lees la Biblia.
Tal vez no puedes entender o recordar todo, pero cuando la lees, te cambiará el interior.
Ésa es la obra de Dios en nuestras vidas.
Para cambiarnos desde adentro y lentamente transformarnos en la imagen de Su Hijo.”

Yapitas bíblicas:

“Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y no vuelven allá sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y haberla hecho germinar, para que dé la semilla para sembrar y el pan para comer, así será la palabra que salga de mi boca. No volverá a mí con las manos vacías     sino después de haber hecho lo que yo quería, y haber llevado a cabo lo que le encargué” (Isaías 55,10-11).
(Josué 1,8-9)  (Eclesiástico 6,18-19.37)  (Salmo 2,1-3) (Hebreos 4, 12) (Deuteronomio 32,2).

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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