Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Las cicatrices” (Meditación – 10º semana)

En un día caluroso de verano en el sur de Florida, un niño decidió ir a nadar en la laguna detrás de su casa. Salio corriendo por la puerta trasera, se tiró en el agua y nadaba feliz.
Su mamá desde la casa lo miraba por la ventana, y vio con horror lo que sucedía.
Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo más fuerte que podía.
Oyéndole el niño se alarmó y miró nadando hacia su mamá. Pero fue demasiado tarde.
Desde el muelle la mamá agarró al niño por sus brazos.
Justo cuando el caimán le agarraba sus piernitas. La mujer tiraba determinada, con toda la fuerza de su corazón.
El cocodrilo era más fuerte, pero la mamá era mucho más apasionada y su amor no la abandonaba.
Un señor que escuchó los gritos se apresuró hacia el lugar con una pistola y mató al cocodrilo.
El niño sobrevivió y, aunque sus piernas sufrieron bastante, aún pudo llegar a caminar.
Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó al niño si le quería enseñar las cicatrices de sus piernas.
El niño levanto la colcha y se las mostró.
Pero entonces, con gran orgullo se remango las mangas y dijo: “Pero las que usted debe de ver son estas”.
Eran las marcas de las uñas de su mamá que habían presionado con fuerza. “Las tengo porque mamá no me soltó y me salvó la vida”.

Piedra libre a:

Todos tenemos heridas y cicatrices de un pasado doloroso, causadas por errores propios o ajenos, pero todas tienen la huella de Dios, que nos ha sostenido con fuerza para que no caigamos en las garras de la muerte.
Dios te bendice siempre, y recuerda que si te ha dolido alguna vez el alma, es porque Dios, te ha agarrado demasiado fuerte para que no te des por vencido.

Yapitas bíblicas:

“Pero no; en toda dificultad saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó. Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Romanos 8, 37-39).
“Pues mientras uno se cuenta entre los vivos, hay esperanzas, por eso digo: “Perro vivo vale más que león muerto.” (Eclesiastés 9,4).
Otros: (2Corintios 4, 16-18). (Isaías 63, 7-9).

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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