Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Dar de corazón” (Meditación – 16º semana)

Un mendigo que estaba tendido al lado de la calle y viendo a lo lejos venir al Rey en su carruaje, con su Corona y Capa. Pensó:

-“Le voy a pedir y seguramente me dará bastante”.

Y cuando el Rey pasó cerca, le dijo:

-“Su Majestad, ¿Me podría, por favor, regalar una moneda?”

Aunque en su interior pensó: “El Rey me dará mucho más.”

En cambio, el Rey lo miró y le dijo:

-“¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy tu Rey?”.

El mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo:

-“Pero Su Majestad, ¡Yo no tengo nada!”.

El Rey insistió:

-“Algo debes tener. ¡Busca!”

Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un pedazo de pan y unos granos de arroz. Pensando que el pedazo de pan y la naranja eran demasiado para darle, en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dio al Rey.

Complacido el Rey dijo: -“¡Ves que algo tenias!”.

Y a cambio, le dio 5 Monedas de Oro, una por cada grano de arroz.

El Mendigo, tomando las 5 monedas, con interés dijo entonces: -“Su Majestad, creo que acá tengo otras cosas”

Pero el Rey no le hizo caso y dijo:

-“Veo que tu verdadera pobreza es ser egoísta e interesado. Solamente de lo que me has dado de corazón, te puedo Yo dar. Aprende que Dios devuelve el ciento por uno.” (Lucas 21,3-4)

Piedra libre a:

Lo que cuenta no es lo que se da, sino el amor con el que se da.

No podemos negar que cierto tipo de personas viven insertas en una especie de cultura de la queja: hacen de ella su modo de vincularse. Sienten que no reciben lo que les corresponde, aun cuando todo les vaya medianamente bien, ya sea en lo social, en lo económico o lo afectivo, encuentran una razón para estar mal.

Pero, muchas veces, la queja esconde otro tipo de actitudes. El quejoso/osa se victimiza para, desde ese lugar dominar a los otros. Intentando generar culpa o desvalorización y conseguir, a través de esta conducta, lo que desea.

Yapitas bíblicas:

“No tengas la mano extendida para recibir, y cerrada cuando haya que dar” (Eclesiástico 4, 31).

“El egoísta ambiciona todo el día, mientras que el justo da sin medida” (Proverbios 21,26).

 

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