Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Dormir cuando el viento sopla” (Meditación – 22º semana)

Hace algunos años un hacendado poseía tierras a lo largo de la Patagonia. Constantemente anunciaba estar precisando empleados. La mayoría de las personas estaban poco dispuestas a trabajar en campos a lo largo del Atlántico. Temían las horribles tempestades que barrían aquella región, haciendo estragos en las construcciones y las plantaciones.

Buscando nuevos empleados, el recibió muchos rechazos. Finalmente, un hombre bajo y delgado, de edad media se aproximó al hacendado.

– ¿Usted es un buen labrador?  Le preguntó el hacendado.

– Bueno, yo puedo dormir cuando el viento sopla, le respondió el pequeño hombre.

Bastante confuso con la respuesta, el hacendado, desesperado por ayuda, lo empleó. Este pequeño hombre trabajó bien en todo el campo, manteniéndose ocupado desde el amanecer hasta el anochecer.

El hacendado estaba satisfecho con el trabajo del hombre.

Pero entonces, una noche, el viento sopló ruidosamente. El hacendado saltó de la cama, agarró una lámpara y corrió hasta el alojamiento del empleado. Sacudió al pequeño hombre y le gritó:

¡Levántate! ¡Una tempestad está llegando!

¡Amarra las cosas antes que sean arrastradas!

El hombre pequeño se dio vuelta en la cama y le dijo firmemente,

– No es necesario señor ya le dije: “Yo puedo dormir cuando el viento sopla”.

Enfurecido por la respuesta, el hacendado estuvo tentado a despedirlo inmediatamente. En vez de eso, se apresuró a salir y preparar el terreno para la tempestad. Del empleado se ocuparía después.

Pero, para su asombro, encontró que todas las parvas de heno habían sido cubiertas con lonas firmemente atadas al suelo. Las vacas estaban bien protegidas en el granero, los pollos en el gallinero, y todas las puertas muy bien trabadas. Las ventanas bien cerradas y aseguradas. Todo estaba amarrado. Nada podría ser arrastrado.

El hacendado entonces recordó y entendió las palabras de su empleado: “Yo puedo dormir cuando el viento sopla”.

Y retornó a su cama para también dormir cuando el viento soplaba.

Piedra libre a:

¿Tú puedes dormir cuando los vientos soplan en tu vida? Cuando se está preparado – espiritualmente, mentalmente y físicamente – no se tiene nada que temer.

“No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.”

“La adversidad descubre al alma luces que la prosperidad no llega a percibir”.

“Los golpes de la adversidad pueden ser amargos, pero nunca estériles.

Yapitas bíblicas:

“Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las practica.  Se parece a un hombre que construyó una casa; cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca; vino una inundación y la corriente se precipitó sobre la casa, pero no pudo removerla porque estaba bien construida. Por el contrario, el que escucha, pero no pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre arena, sin cimientos. La corriente se precipitó sobre ella y en seguida se desmoronó, siendo grande el desastre de aquella casa” (Lucas 6,47-49).

Otros: (Mateo 8,23-24). (Proverbios 22,1). (Eclesiástico 4, 28). (Proverbios 27, 12).

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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