Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “La forma de decir las cosas” (Meditación – 23º semana)

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar un adivino para que interpretase su sueño. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

– ¡Qué desgracia, Mi Señor! – exclamó el adivino – Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de su Majestad.

– ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!, pero antes recibirás cien latigazos. Llamó a su guardia y ordenó que le castigaran.

No conforme con la interpretación del adivino, más tarde ordenó que le trajesen un mendigo sabio y le contó lo que había soñado.

Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

-¡Excelso Señor! Gran felicidad le ha sido reservada. ¡El sueño significa que sobrevivirá a todos sus parientes!

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.

Cuando el sabio salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo enojado:

-¡No es posible!, la interpretación que has hecho de los sueños es la misma que el Adivino. No entiendo porqué al adivino le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

– Respondió el sabio: “Recuerda bien, amigo mío que todo depende de la forma en el decir. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse.

Piedra libre a: 

La verdad puede compararse con una perla. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado estuche y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.

Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.

La verdad, siempre es medicina inyectable, pero que no duela dependerá de la pericia de quien la aplique.

Yapitas bíblicas:

“Un servidor del Señor no debe ser peleador, sino comprensivo con todos, buen pedagogo, paciente en las incomprensiones. Reprenderá a los rebeldes con dulzura: quizá Dios les conceda que se conviertan y descubran la verdad, liberándose de los lazos del diablo que los tiene sometidos a su voluntad” (2Timoteo 2, 24-26).

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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