Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: "Ser invisible" (Meditación – 3º Semana)

Hoy me encontré con una mujer, llamada Marta que me contó que se sentía como la suegra de Pedro, con un bajón, y que ya no tenía ganas de servir. Buscamos juntos la cita que dice: “Al salir Jesús de la sinagoga fue a casa de Simón Pedro. La suegra de Simón Pedro estaba con fiebre muy alta, y le rogaron por ella. Jesús se inclinó hacia ella, dio una orden a la fiebre y ésta desapareció. Ella se levantó al instante y se puso a atenderlos” (Lc. 4,38-39).

Fue entonces que le conté esta historia:

Todo comenzó a ocurrir gradualmente. Entre a la habitación de mis hijos y les dije: “Apaguen el televisor, por favor”. Y nada ocurrió. Entonces dije más fuerte: “Apaguen el televisor ya, por favor”… Finalmente tuve que ir y apagar yo mismo la televisión.

¡Entonces comencé a entender!

Mi marido y yo estuvimos en una fiesta durante varias horas y yo lista para irme, me acerque a él, que estaba conversando con un compañero de trabajo y le dije que nos fuéramos y el siguió conversando. ¡El ni siquiera me respondió!

Fue ahí cuando me di cuenta… él no puede verme. ¡Soy invisible! ¡A partir de ese día lo empecé a notar más y más!

Lleve a mi hijo al colegio, y su señorita le preguntó: “¿Con quién haz venido?” y mi hijo respondió: “¡Con nadie!” Él tiene tan solo 5 años, pero… ¿Con Nadie?

Una noche, estábamos entre amigas celebrando el regreso de Carla, una compañera que volvía de un viaje a Europa. Hablaba y contaba de los hoteles fabulosos en los que había estado. Yo estaba ahí sentada observando a las otras mujeres en la mesa. Me había maquillado en el auto, de camino. Me había puesto un vestido viejo, porque era lo único limpio que tenía. Tenía un rodete en la cabeza, así que me sentía realmente patética. De repente Carla se dirigió a mi, y me dijo: “Te traje esto”. Era un libro, de las grandes Catedrales de Europa. No comprendí. Lee la dedicatoria, me dijo. Entonces leí: “Con admiración, por la grandeza de lo que tú estás construyendo cuando nadie lo ve”.

Volví a casa con la curiosidad de leer mi libro. Buscando quienes habían construido las maravillosas obras, no pude encontrar entre sus páginas, a los autores que han construido las grandes Catedrales. Intente ubicar los nombres, pero decía: “Autor: anónimo… anónimo… anónimo…

¡Es decir que ellos terminaron sus obras sin saber que notarían su trabajo! – me dije.

Encontré una historia acerca de uno de los artistas que estaba tallando una pequeña ave en el interior de una viga, que luego sería cubierta por un techo. Alguien se le acercó y le preguntó: – ¿Por qué empleas tanto tiempo en realizar algo que nunca nadie verá?

– “Porque Dios lo ve”- respondió.

¡Es decir que ellos confiaron que Dios lo veía todo! – pensé.

Algunas de estas Catedrales llevaron más de 100 años en construirse; eso es más tiempo que toda la vida de trabajo de un hombre, día tras día.

Ellos entregaron toda su vida a un trabajo, un magnífico trabajo que jamás verán terminado.

Ellos trabajaron día tras día.

Ellos hicieron sacrificios personales, sin crédito a cambio, realizando un trabajo que nunca verán finalizado.

Una nota al pié de página llamó mi atención, en ella, un escritor se atrevió a decir: Es probable que ninguna “Gran Catedral”, jamás volverá a ser construida, por que muy poca gente está dispuesta a sacrificar su vida de esta forma.

Entonces recordé mi sensación, que se ha vuelto certeza, de ser invisible en mis tareas cotidianas y rutinarias como esposa, madre y futura abuela.

“Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia”.

Daniel Gassmann

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Todos los días nos encontremos con actividades que debemos realizar, cosas que parece que nadie ve, cosas que creemos que nadie notará si no lo hacemos. Sin embargo, esas pequeñas cosas, realizan un trabajo profundo en nuestro corazón y en el de los otros.

  •  ¿Qué cosas nos cuesta realizar en la comunidad? ¿Qué cosas nos gustaría que nos reconozcan? ¿Qué cosas he dejado de hacer?

Señor, ayúdame a vivir con amor, dejando el corazón en las pequeñas cosas. Ayúdame a comprender que vos todo lo ves y todo lo sabés. Ayúdame a sentir tu Amor.

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