Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Conserva tu cucharita” (Meditación – 13º semana)

Una mujer, a quien le habían diagnosticado una enfermedad terminal y le habían dado tres meses de vida, decidió poner sus cosas “en orden”. Le pidió al cura que fuera a su casa para discutir ciertos aspectos de sus deseos finales.
Comenzó entregándole su testamento con el destino de sus bienes para los pobres.
Finalmente acordó qué canciones quería que cantaran en su funeral, qué lecturas le gustaría que leyeran y con qué vestido deseaba ser despedida. También pidió que la sepultaran con su Biblia y su rosario. Cuando el religioso estaba listo para irse, de pronto la mujer recordó algo muy importante y dijo:-“Hay una cosa más”. -“¿Qué es?”, preguntó el pastor.
-“Esto es muy importante”, continuó la mujer, “quiero que me entierren con una cucharita en la mano derecha”.
El sacerdote se quedó parado mirando a la mujer sin saber qué decir.
-“Esto lo sorprende, ¿no?”, dijo la mujer.
-“Bueno, para ser honesto, estoy extrañado por su pedido”, dijo el pastor.
La mujer explicó: “recuerdo que en todos los años de concurrir a comidas, cuando se retiran los platos, alguien inevitablemente dice ‘conserva tu cucharita’. Era mi momento favorito porque sabía que lo mejor venía… como torta, pastel, o el helado maravilloso y sustancial.
De modo que quiero que la gente me vea en mi ataúd con una cucharita en la mano y quiero que pregunten: ‘¿Para qué es la cucharita?’. Entonces quiero que les diga: “ Conserva tu cucharita porque aún falta lo mejor “.
Los ojos del pastor se llenaron de lágrimas de emoción cuando se despidió de ella. Sabía que era una de las últimas veces que la vería antes de morir. Pero también sabía que la mujer entendía mejor que él lo que era el cielo. Ella sabía que algo mejor venía.
En el funeral, la gente que se acercaba al ataúd veía el hermoso vestido que usaba, su Biblia, el rosario y la cucharita en la mano derecha. Una y otra vez el pastor escuchaba la pregunta “¿Para qué la cucharita?” y él sonreía.
Durante su mensaje, el pastor les contó la conversación que había tenido con la mujer poco tiempo antes de morir. También les contó sobre la cucharita y lo que simbolizaba para ella; les contó cómo él no podría dejar de pensar en la cucharita y quizás ellos tampoco podrían hacerlo. Tenía razón.

Piedra libre a:

“Vive cada día de tu vida como si fuera el último y un día acertarás”

La próxima vez que tomes una cucharita deja que te recuerde muy suavemente que aún falta lo mejor.

Yapitas bíblicas:

“No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino.” (Juan 14,1-4)
“Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia” (Filipenses 1,21).
Otros: (2Timoteo 4,6-8) (Juan 8,51)
“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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