Caritas Buenos Aires

Diálogos para el Alma: “Imposibilidades" (Meditación – 26º semana)

Hoy me encontré con Clara y Carlos, quienes me pidieron que orara por ellos ya que hace años que están intentando concebir un hijo y no lo han logrado. Charlamos y luego oramos juntos pidiéndole al Buen Dios por el milagro de la vida.

Después de que se retiraron me quedé sólo en presencia de Dios y sentí necesidad de abrir mi Biblia, cosa que hice, y me encontré con San Pablo hablándome del ejemplo de Abraham que: “No vaciló en su fe, olvidando que su cuerpo ya no podía dar vida —tenía entonces unos cien años— y que su esposa Sara ya no podía tener hijos” (Romanos 4,19). Sorprendido por este nivel de confianza, debo reconocer que fui formado más hacia la devoción y rezos, que en la fe como actitud de vida. Reconociendo mi ignorancia, le pedí a Pablo que me instruyera sobre la fe, a lo que me respondió:

– La esencia de la verdadera fe se encuentra en este versículo. Dios le acaba de prometer a Abraham que tendría un hijo, el cual sería la semilla de muchas naciones. Asombrosamente, Abraham no se turbó al recibir esta promesa, aún sabiendo que ya había pasado la edad de procrear hijos. En lugar de eso, cuando Abraham recibió esta palabra de Dios, la Palabra nos dice que “no consideró su cuerpo ya viejo (ni)… la matriz ya estéril de Sara.”

– ¿Cómo creer cuando a simple vista era humana y naturalmente imposible?

– Es cierto que para la mente natural, era imposible que esta promesa se cumpliera. Pero Abraham no se amparó en ninguna de estas imposibilidades. Yo afirmo que, el patriarca no se preocupó en cómo Dios haría para mantener su promesa. Él no le replicó a Dios, “Pero Señor, no tengo semillas para plantar. Y Sara no tiene tierra fértil en su matriz para poder concebir. Mi esposa ya no tiene la disponibilidad natural para tener hijos. Así que, ¿Cómo lo harás Señor?” En lugar de hacerse esas preguntas, Abraham simplemente “no las consideró”, pues le creyó a Dios.

– ¿Por qué esperó Dios a que fuera viejo para hacerle éste anuncio?

– El hecho es que cuando Dios está trabajando para producir en nosotros la fe auténtica que es probada y que es mejor que el oro, primero él pone una sentencia de muerte a todos los recursos humanos. Él cierra la puerta a todo razonamiento humano, dejando a un lado toda forma de resolución racional.

– ¿No es entonces que Dios actúa tarde?

– La fe que agrada a Dios nace en un lugar de mortandad. Estoy hablando aquí de la mortandad de todas las posibilidades humanas. Es un lugar donde los planes hechos por los hombres florecen en un principio, pero luego mueren. Es un lugar donde las esperanzas humanas traen un alivio temporal pero luego se derrumban, aumentando muchas veces el sentimiento de desesperación.

– Es realmente una situación límite por la que deje que pasemos.

– ¿Has estado en ese lugar de mortandad? ¿Te ha parecido que ya no había opciones?

– Sí.

– En ese lugar tú no puedes llamar a nadie para que te aconseje. Los cielos parecen ser de bronce cuando oras y tus peticiones se caen al suelo.

– ¿Tú mismo haz pasado por esto?

– Yo te confirmo que ese es Dios trabajando. Su Espíritu está trabajando para que dejes de considerar las imposibilidades – para que dejes de mirar los modos y los recursos humanos – para que dejes de usar tu astucia para salir de esa situación.

– ¿A quién acudir en esos momentos para escuchar un consejo que acalle la voz de la duda?

– En esos momentos el Espíritu Santo te está exhortando terminantemente por medio de las siguientes palabras: “Deja de buscar la ayuda de algún hombre. Y deja de enfocarte en cuán desesperante crees que es tu situación. Confía. Estos son obstáculos para tu fe.”

– Quiero esta fe de Abraham no sólo para Clara y Carlos, sino para mi, quién: “No dudó de la promesa de Dios ni dejó de creer; por el contrario, su fe le dio fuerzas y dio gloria a Dios, plenamente convencido de que cuando Dios promete algo, tiene poder para cumplirlo” (Romanos 4, 20-21).

– Gracias Pablo.

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

qué-es-el-bautismo-del-espiritu-santo--e1463669457113

 Para meditar en Comunidad o en la Intimidad de tu corazón:

– ¿Atravesaste recientemente alguna situación difícil? ¿Confiaste en Dios? ¿De qué forma vino a tu auxilio?

– ¿Qué cosas “imposibles de resolver” identificas en tu Comunidad? ¿Te refugiaste en la fe para encontrar una solución que provenga del Maestro?

 

“Señor, con mi fé confío en que cumpliras las promesas y vendrás en mi ayuda”

bocados_importer

-->