Caritas Buenos Aires

Bocados de ánimo: La Piedad como Disciplina" (Meditación – 77º semana)

Recordando mi paso por un gimnasio, hace ya algunos años, vinieron a mi memoria distintas personas con las que compartía mi rutina y descubrir que la mayor parte de ellas llevaban una vida frívola y de gran vacío espiritual. Lo reconocí cuando una de ellas, luego de recibir un diagnóstico de cáncer, sabiendo mi condición de creyente, se acercó, me contó su historia y pudo tener un cambio rotundo al aceptar a Jesús, con el regalo de la sanidad. Esta rememoración llegó cuando leí en 1 Timoteo 4,8 lo siguiente: «porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera».

Leyendo la Traducción en Lenguaje Actual encontré: «Es verdad que el ejercicio físico ayuda a que todo el cuerpo esté sano. Pero esforzarse en confiar cada vez más en Dios es mucho mejor, porque nos hace bien aquí en la tierra y también cuando vivamos en el cielo. Esto es una verdad que podemos y debemos creer».

Debo reconocer que al principio me costaba entender la palabra «piedad», pues solamente la entendía como tener compasión por alguien. Pero en este contexto, la palabra piedad es sinónimo de devoción, la cual se define como amor y respeto consagrados a alguien.

La devoción es una actitud hacia Dios que produce acciones que le agradan a Él. No es solo un sentimiento lindo, ni tampoco una actividad: es una actitud hacia Dios. Es una disposición o ejercicio enfocado solamente en Dios.

Lo cierto es que nuestra devoción a Dios es una actividad que tiene su resultado. ¿Por qué dije actividad? Porque la devoción a Dios es algo que se practica con pasión, con amor y total entrega.

Fui descubriendo que como cualquier actividad, en ciertos días no «sentiremos» estar con Jesús. Es como la disciplina del ejercicio físico: seguramente tenemos por allí guardadas unas pesitas, o bien sabemos que deberíamos hacer unos abdominales mas seguido. Pero el solo hecho de pensar en ello nos desanima y seguimos frente a la tele mirando el programa de turno.

Revisando el versículo 7 de 1 Timoteo 4 encontré: «Ejercítate para la piedad»; en otras palabras «Esfuérzate por ser un buen discípulo de Jesucristo». Nuestra devoción a Dios es un amor apasionado que va creciendo día a día a medida que pasamos tiempo con Él, como lo haríamos con una rutina en el gimnasio.

La devoción a Dios es más que carácter cristiano: pues el carácter cristiano es uno de los resultados de la devoción a Dios. Se desarrolla cuando miramos Su rostro en intimidad, entonces y solo entonces, queremos mostrar ese amor a los demás.

De repente me da ganas de preguntarte: ¿A qué le estás dedicando tu tiempo? ¿Cuál será tu ejercicio preferido?

Quiero hacerte otra pregunta que me ayudó a pensar sobre las actividades que tengo actualmente: ¿Me estoy ejercitando para el activismo cristiano o para la devoción a Dios?

Me parece que hay respuestas en la Biblia en las que el Señor intenta seducirnos cuando llegamos ha hacernos esta pregunta:

Dios desea que lo ames y que estés con Él: «Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos morada en él». Juan 14,23

Quiere oír tu voz: » Paloma mía, que te escondes en las grietas de las rocas, en apartados riscos, muéstrame tu rostro, déjame oír tu voz, porque tu voz es dulce y amoroso tu semblante». Cantares 2,14

Quiere cenar contigo: «Mira que estoy a la puerta y llamo: si uno escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y comeré con él y él conmigo» (Apocalipsis 3,20)

Así que, hermano, empecemos a entrenarnos para una devoción a Dios cada día más apasionada.

PD: “Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia” (dalugas@gmail.com).

«Señor, me esforzaré día a día para ser mejor discípulo de tu devoción»

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