Caritas Buenos Aires

Bocados de ánimo: “Acá tenés un lugar" (Meditación – 82º semana)

Hace ya tiempo, me encontré con un amigo al que hacía rato no veía. Nos abrazamos y me vino a la memoria que lo había conocido como un gran creyente, con la capacidad de líder comprometido en el servicio eclesial, a pesar de las grandes pruebas que había pasado, luego de varios años de acompañar, con fidelidad a su esposa en una enfermedad que al final lo convirtió en viudo y a cargo de varios hijos. Como queriendo ponerme al día de su presente, de me ocurrió preguntarle:

– ¿Seguís trabajando en la Iglesia y el grupo?

– ¡Lamentablemente cometí el error de intentar ser feliz!

Golpeado por esa respuesta inesperada, casi atragantado, dije:

– ¿Cómo es eso?

– Luego de muchos años de la soledad del viudo, encontré una mujer, sola como yo, por estar separada hace tiempo y comenzamos una relación. Cada uno en su casa, pero compartiendo una hermosa relación. Vos me conoces y sabes que me gusta ser franco. Así fue que hablé con mi pastor sobre mi nueva realidad.

– ¿Qué te dijo?

– Que no dijera nada, que terminara mi mandato en los compromisos asumidos y que luego dejara toda tarea pastoral hasta encontrarle una solución a mi situación.

Sentí su dolor y le pregunté:

– ¿Qué haces en este encuentro?

– Hasta que solucione mi situación, siento que necesito encontrar otro lugar en la Iglesia para seguir sirviendo, y me anote en un taller para ver si encajo.

Lo miré a los ojos, no hacían falta palabras y comentarios frente a lo debió obedecer y me salió del corazón decirle:

– ¡Si no encontras tu lugar en otras áreas de la Iglesia, quiero que sepas que en Cáritas tenes un lugar!

Se quedó a mi lado el tiempo que duró la charla que se estaba dando en el templo. En un momento le pregunté si me permitía escribir un Bocado sobre su experiencia, a lo que accedió y luego nos separamos, no antes de volverle a decir ¡En Cáritas tenes un lugar y los pobres no te van a cuestionar!

Reflexión:

Si es éste tu caso o el de alguna persona que conoces que llevan adelante esta situación irregular, esperando llegue alguna solución. ¡En Cáritas si tenes un lugar! Si no podes recibir a Jesús en la Eucaristía, Cáritas te ofrece el lugar donde podes comulgar a Jesús en las heridas de los Pobres. Podes curar sus llagas en los enfermos, alimentarlo en el hambriento, visitarlo en el preso o el Probation, vestir a Jesús en el desabrigado y abrazarlo en el anciano que está solo o el niño carente de cariño. En Cáritas todos tenemos Prontuario, todos reconocemos nuestra pobreza, que por la Misericordia de Dios, se ha convertido en nuestro Curriculum y es ésta nuestra gran riqueza y el motivo de nuestra Alegría. En un permanente encuentro con el pobre, que es Sacramento de Cristo. Él hará que recibas más de lo que des: en tiempo, recursos, consuelo, cariño y catequesis. Cuando tu hermano pobre, con una sonrisa te diga: “¡Gracias!” Vos sabrás que te encontraste con Jesús.

“Cualquier semejanza con tu realidad, es pura Providencia.”

Para meditar en Comunidad o en el silencio de tu Corazón:

– ¿A quién le contarías que en Cáritas tiene un lugar para Comulgar con Jesús?

“Señor, no importa cómo pero siempre buscaré la forma de estar en comunión contigo”

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