Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Navidad es Jesús» (Meditación – 42º semana)

“ES NECESARIO QUE JESÚS CREZCA Y YO DISMINUYA” (Papa Noel)

“Vino a su propia casa, y los suyos no lo recibieron.” (Jn. 1,11)

 Se acaba de dar a conocer la siguiente historia:

“Un día el ángel caído y príncipe de este mundo se dio cuenta que se repetía la historia de aquel niño Moisés, instrumento de Dios a quien no logró aniquilar por medio del decreto del Faraón que ordenaba sacrificar a todos los niños menores de 1 año, pues éste pequeño se salvó en una simple canasta suelta en las aguas del Nílo (Ex. 1,22- 2,1-9).

Ahora sucedía lo mismo con el Niño más temido y volvía a fracasar, esta vez por el decreto del Rey Herodes de matar a todos los niños menores al año, al descubrir que los reyes Magos no volvieron a contarle dónde lo habían encontrado, como prometieron (Mt. 2,16).

Por la amenaza que representaba que el Hijo de Dios naciera y pudiese frustrar sus perversos planes de quitarle su reinado, decidió convocar a sus mejores diablillos.

En plena reunión y con todo el clima de preocupación que inundaba el ambiente, dijo:

– No podremos negar este nacimiento en adelante, pero es necesario que logremos opacar su presencia en la historia hasta ser olvidado, es por eso que les ordeno que busquen a los mejores y más poderosos especialistas en marketing para que logremos idear un plan para que alguna figura consiga hacerle sombra a este Niño innombrable.

Fue así que se pensó utilizar y tergiversar la imagen de un seguidor de este Niño que en el futuro sería San Nicolás, un obispo sensible a los huérfanos que en Navidad regalaba juguetes a los niños con su traje rojo de pastor y su larga barba blanca, pero cometería el error de no patentar esta marca.

A partir de esta idea y figura, se irían cambiando las cosas y como contraprestación se les prometió a los poderosos empresarios y comerciantes mucho dinero.

Todos los diablillos precedidos por el príncipe de este mundo se pusieron los objetivos a lograrse progresivamente y con el paso de los siglos:

– Cambiar paulatinamente el nombre de San Nicolás por “Papa Noel” y éste reemplazaría definitivamente al Niño innombrable.

– Implementar el uso del árbol de Navidad junto al pesebre, haciendo que de a poco fuera más grande e importante el árbol y, con el paso del tiempo, la gente se olvidara del pesebre.

– Suplantar por un trineo con renos al asno, las ovejas, el buey y los camellos.

– Reemplazar la pobreza del pesebre con la suntuosidad de los regalos.

– Silenciar el anuncio de los ángeles a los pastores, en la oscuridad de la noche, con el estruendo de los fuegos artificiales.

– Hablar de Navidad y dejar de hablar de nacimiento de manera tal que, con el paso del tiempo, no sepan que el motivo del festejo era este terrible acontecimiento salvador para la despreciable humanidad.

– Cambiar el silencio y espíritu reflexivo que envuelve este nacimiento por el ruido de compras de regalos y apuros de último momento.

– Despreciar la pobreza y sencillez de hogar, por la opulencia y abundancia de manjares.

– Asociar Navidad a compras y ofertas, bombardeando con publicidad televisiva, radial, impresa, etc. Sin figuras de pesebre, sino de luces, adornos, rojos, verdes y merchandaising.

– Convertir a los Reyes magos en aliados, dejando de lado su búsqueda, guiados por la Estrella hasta la Verdad encarnada, para ser simples repartidores de juguetes. Estamos seguros que ellos opacaran de a poco a los padres del Niño, José y María y a los insignificantes invitados, los pastores.

– Para que toda la humanidad celebre la Navidad y olvide al Niño debemos convertirlo en un hecho social y comercial, inmune a todo sentido religioso aún en aquellos que creen.

– Debemos lograr que la gente ponga más insistencia en la diversión, con música, bebidas, comilonas hasta reventar, anestesiando los odios y rencores familiares y lograr así que ignoren la Felicidad que le traería reconocer al niño innombrable como Salvador.

– Ya no se hablará de Belén, sino del Polo Norte.

¡Lograremos que cada año, este trío no encuentre lugar o posada en sus vidas y menos aún en sus corazones! La constancia hará que los niños compensen la falta de tiempo y afecto de sus padres, con costosos regalos y los adultos ahogarán su culpa satisfaciendo sus demandas. Habrá muchas cosas más que nos llevaría tiempo nombrar ahora.

En definitiva, que Navidad sea Papá Noel con su arbolito y no el protagonista que no podemos nombrar y su pesebre. De esta manera los hombrecillos con el paso del tiempo tampoco lo nombrarán.

Para terminar y poner manos a la obra, conste en acta que éste operativo no debe ser revelado, pero si por esas cosas de wikileaks llegara a trascender, este plan habrá calado tan hondo en la humanidad que la mayoría lo rechazará de cuajo pues nos encargaremos de no dejar pruebas en nuestra contra. ¡A trabajar!”

Vale aclarar que Jesús significa “Dios Salva” y por eso no puede ser nombrado, pues su sola pronunciación implica una declaración de fe: “Por eso Dios lo engrandeció y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al Nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y entre los muertos,  y toda lengua proclame que Cristo Jesús es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Flp. 2, 9-11).

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Providencia.”

Daniel Gassmann (dalugas@gmail.com)

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