Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Canasta de Manzanas” (Meditación – 31º semana)

Un grupo de vendedores fueron a una Convención de Ventas.

Todos habían prometido a sus esposas que llegarían a tiempo para cenar el domingo por la noche. Sin embargo, la convención terminó un poco tarde, y llegaron retrasados a la Terminal.

Entraron todos con sus boletos y bolsos, corriendo por los pasillos de la estación.  De repente, y sin quererlo, uno de ellos tropezó con una mesa de un puesto que tenía una canasta de manzanas. Las manzanas salieron volando por todas partes.

Sin detenerse, ni voltear para atrás, los hombres siguieron corriendo, y apenas alcanzaron a subirse al micro. Todos menos uno.

Él se había detenido, respiró hondo, y experimentó un sentimiento de compasión por la dueña del puesto de manzanas. Le dijo a sus amigos que siguieran sin él y le pidió a uno de ellos que al llegar llamara a su esposa y le explicara que iba a llegar en el próximo ómnibus.

Luego regresó al puesto de las frutas y se encontró con todas las Manzanas tiradas por el suelo.

Su sorpresa fue enorme, al darse cuenta de que la dueña del puesto era una joven no vidente.

La encontró llorando, con enormes lágrimas corriendo por sus mejillas. Tanteando el piso, tratando, en vano, de recoger las manzanas, mientras la multitud pasaba, apurada, sin detenerse; sin importarle su situación, agravada por su condición.

El hombre se arrodilló con ella, juntó las manzanas, las metió en la canasta y le ayudó a montar el puesto nuevamente. Mientras lo hacía, se dio cuenta de que muchas manzanas se habían golpeado y estaban magulladas.

Las tomó y las puso aparte. Cuando terminó, sacó su billetera y le dijo a la niña:

“Toma, por favor, este billete, es por el daño que te causamos”.

¿Estás bien?” – preguntó.
Ella, llorando, asintió con la cabeza.

El continuó, diciéndole: – “Espero no haber arruinado tu día”.
Conforme el hombre empezó a alejarse, la niña le gritó:
– “Señor…”
Él se detuvo y volteó a mirar esos ojos sin rumbo, ciegos, y ella soltó una pregunta: “¿Es usted Jesús…?”

El, sorprendido, dio varias vueltas, sin poder responder a su pregunta.

Logró abordar otro ómnibus, con esa pregunta resonando y vibrando en su alma: “¿Es usted Jesús?”

 Piedra libre a:

Y a vos, ¿la gente te confunde con Jesús? Porque esa es tu misión, ¿no es así? Parecerte tanto a Jesús, que a la gente le cueste distinguir la diferencia. Parecernos tanto a Jesús, viviendo en un mundo que aparenta indiferente, es decir ciego a su Amor, su Vida y su Gracia.
Si dices que conoces a Jesús, vive y actúa como lo haría Él. Vive su palabra cada día.

Tú eres la niña de sus ojos, aún cuando hayas sido golpeado por las Caídas.

Él dejó todo, para recogerte a Ti; y pagó por la fruta dañada.

Tú eres un regalo para alguien, eres el “Ahora”, por eso se lo llama presente.

Yapitas bíblicas:

“El corazón del hombre se refleja en su rostro, para bien o para mal. ¿Tiene el rostro radiante? Es porque le va bien en todo. ¿Encontró palabras de sabiduría? Es porque reflexionó en el sufrimiento” (Eclesiástico 13,25-26).

“El Señor es espíritu, y donde está el Espíritu del Señor hay libertad. Todos llevamos los reflejos de la gloria del Señor sobre nuestro rostro descubierto, cada día con mayor resplandor, y nos vamos transformando en imagen suya, por ser esta la obra del Señor-espíritu” (2Cor. 3,17-18).

Otros: (Isaías 35,10) (Sabiduría 7,24-26) (Eclesiástico 45,3).

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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