Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Trata de no llorar” (Meditación – 39º semana)

         Ella dio un salto tan pronto vio al cirujano salir de la sala de operaciones. Entonces dijo: “¿Cómo está mi pequeño? ¿Estará bien? ¿Cuándo lo puedo ver?”

El cirujano contestó: “Lo siento. Hicimos lo que pudimos, pero él no pudo.”

         Marta se quebró y dijo:

“¿Porqué a los niños les puede dar cáncer? ¿Será que Dios no los cuida, como dicen? ¿Dónde estabas, Dios, cuando mi niño te necesitaba?”

         El cirujano le preguntó:
“¿Te gustaría estar un tiempo a solas con tu hijo? La enfermera estará afuera, antes de que lleven al niño a la Universidad.”

         Marta preguntó a la enfermera si podía quedarse con ella mientras se despedía de su pequeño. Pasó sus dedos amorosamente a través del cabello rizado y rojizo del niño.  “¿Te gustaría guardar un mechón de su cabello?”, preguntó la enfermera.

         Marta asintió. La enfermera cortó un mechón, lo colocó en una bolsa de plástico y lo entregó a la Marta.  La madre dijo: “Fue idea de Santi donar su cuerpo a la Universidad para estudiarlo. Él dijo que podía ayudar a otros…

Primero le dije que no, pero Santi dijo: Mamá, no lo voy a usar más cuando muera. Tal vez pueda ayudar a otro niño a pasar un día más con su mamá.”

“Mi Santi tenía un corazón de oro. Siempre pensando en los demás. Siempre queriendo ayudar a los demás si podía…”

         Marta caminó fuera del Hospital por última vez, después de haber pasado la mayoría de los 6 últimos meses allí. Colocó las pertenencias de Santiago en el asiento del acompañante.
El conducir al hogar fue difícil. Y más difícil entrar en la casa vacía…

Cargó las pertenencias de Santi, y la bolsita de plástico con su cabello hasta la habitación de su hijo. Comenzó a colocar los juguetes y las otras cosas personales de vuelta en el lugar exacto donde él las tenía en su cuarto.

Después se dejó caer sobre su cama y abrazando su almohada, lloró hasta quedarse dormida.
Era alrededor de la medianoche cuando despertó y colocada al lado de ella en la cama había una carta.

La carta decía:
“Querida Mamá, sé que me vas a extrañar; pero no pienses que yo te olvidaré, o dejaré de amarte, no estaré físicamente alrededor tuyo para decirte “Te Amo”…

Yo siempre te amaré, mamá, aún más cada día. Algún día nos volveremos a encontrar. Mientras tanto, si quieres adopta otro niño y así no estarás tan sola, eso estará bien para mí. El podrá usar mi cuarto y mis viejos juguetes.

Pero, si decides adoptar una niña, a ella probablemente no le gustará jugar con las cosas de niños…

         Tendrás que comprarle muñecas y cosas de niña, tú sabes…No estés triste pensando en mí. Éste es un lugar realmente maravilloso…

         La abuela y el abuelo me reconocieron tan pronto llegué aquí y me mostraron parte del cielo, pero tardaré mucho tiempo  en verlo todo.

Los ángeles son extraordinarios. Me encanta verlos volar.

         ¿Sabes?, Jesús no se parece a ninguna de las fotos que pintan de Él. Aún así tan pronto lo vi, lo reconocí, sabía que era él…, Jesús mismo me llevó a conocer a ¡Dios!, y ¿sabes qué mamá?, ¡Dios me sentó en su rodilla y habló conmigo, como si yo fuera alguien importante…!

         Ahí fue cuando le dije que yo quería escribirte una carta para despedirme de ti y decirte cómo me siento ahora…  Pero yo creía que no se permitía. Pero ¿sabes qué mamá?, Dios me dio papel y su pluma personal para que yo te escribiera esta carta. Creo que Gabriel es el nombre del ángel que te llevó esta carta.

         Dios me dijo que te contestara una de las preguntas que le hiciste…: “¿Dónde estaba Él cuando yo lo necesitaba?”

         Dios me dijo que estaba en el mismo lugar conmigo, como cuando su hijo Jesús estaba en la cruz. Él estaba justo ahí, según está siempre con todas sus pequeñas criaturas…  Pero de todos modos, mamá, nadie más puede ver lo que te he escrito… Sólo tú…

         Para todos los demás, esto es sólo un pedazo de papel en blanco.

         ¿No es fantástico?… Tengo que devolverle ahora la pluma a Dios.

         Él la necesita para escribir más nombres en el Libro de la Vida.

         Esta noche voy a sentarme a la mesa con Dios para comer. Estoy seguro que la comida será tan rica como la tuya…

         OH!, olvidé decirte…  Ya no siento ningún dolor… Ya no me duele más… El cáncer se fue. Estoy feliz porque puedo estar de pie y correr…, sin sentir más dolor y así Dios no me ve angustiado y dolorido…

         Por eso Él envió al ángel de la misericordia a rescatarme… ¡El Ángel dijo que era una entrega especial…!  ¿Qué crees…? ¡Clarito…!  ¿Verdad?
Firmado con el amor de Dios, Jesús & Yo…, tu Santi…

“Cuando tú estás abatida, Dios está a tu lado y preparando algo mejor para ti…” “~ Que Dios te bendiga ~”

 Piedra libre a:

Enterrar a los muertos. Esto puede significar muchas cosas, ayudar en el duelo a alguien que lo padece. Aconsejar llevar las cenizas al cinerario parroquial. Dejarlos partir.

Recordemos que los muertos viven en la memoria agradecida de los vivos.

Dios no nos quita los seres amados. Al contrario, los recibe y nos los inmortaliza en la esperanza del futuro reencuentro.

La rutina sí que nos roba muchas veces y definitivamente a los seres amados por no estar con ellos cuando aún están vivos.

La fe en Dios hace que la muerte sea un simple parpadeo de la vida.

Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.

Yapitas bíblicas:

“El justo en cambio, aunque muera prematuramente, encontrará su descanso. La edad que merece el respeto no depende de la duración de la vida, ni se mide por el número de años. ¡El verdadero conocimiento es como tener los cabellos blancos! Una vida sin mancha equivale a una edad madura. Era recto, agradó a Dios que lo amó; pero como vivía en medio de los pecadores, fue sacado de allí. Dios lo sacó por temor a que el mal corrompiera su inteligencia o que su alma se dejara seducir por la mentira. Porque la fascinación del mal oculta los verdaderos valores y los reclamos del deseo conmueven a un alma sin malicia. Acabó pronto, pero había recorrido ya un largo camino. Su alma era preciosa a los ojos del Señor, por eso la retiró pronto de su ambiente corrompido. La gente al ver eso no entendió; no comprendieron que la benevolencia y la misericordia de Dios acompañan a sus elegidos, y que él vela por los suyos. El justo que muere condena a los impíos que sobreviven, una vida joven que llega pronto a la perfección, denuncia la vejez interminable de los malvados” (Sabiduría 4, 7-16).

Otros:  (2 Macabéos 7, 20-23) (Mateo 27,59).

“Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

caritasbsas

-->