Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Verdadero amor” (Meditación – 41º semana)

Un maestro, próximo a jubilarse se encontró frente a un grupo de jóvenes que estaban en contra del matrimonio.

Los muchachos argumentaban que el romanticismo constituye el verdadero sustento de las  parejas y que es preferible acabar con la relación cuando este se apaga, en lugar de entrar a la hueca monotonía de la convivencia.

El maestro les dijo que respetaba su opinión, y decidió relatarles lo siguiente:

“Mis padres vivieron 55 años casados”. Una mañana mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno, en ese instante sufrió un infarto y cayó. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y casi a rastras la subió al auto.

A toda velocidad, sin respetar las señales, condujo hasta el hospital. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.

Durante el sepelio, mi padre no habló, su mirada estaba perdida. Casi no lloró. Esa noche sus hijos nos reunimos a solas con él.

En un ambiente de dolor y nostalgia, intentamos recordar hermosas anécdotas.

El pidió a mi hermano teólogo que le dijera donde estaría mamá en ese momento.  Mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, afirmando cómo y donde estaría ella.

Mi padre escuchaba con gran atención.

De pronto pidió: – “llévenme al cementerio”.

-Papá, respondimos, son las 11 de la noche, no podemos ir al cementerio ahora!

Alzó la voz y con una mirada vidriosa dijo:

– “No discutan conmigo por favor, no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa por 55 años”.

Se produjo un momento de respetuoso silencio. No discutimos más.

Fuimos al cementerio, pedimos permiso al sereno, quien comprendiendo la situación, nos dejó entrar y con una linterna llegamos a la tumba.

Mi padre acarició la lápida, lloró y nos dijo a sus hijos que veíamos la escena  conmovidos: – “Fueron 55 buenos años… saben”

“Nadie puede hablar del amor verdadero, si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así”.

Hizo una pausa, se limpió la cara y agregó.

– “Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis de desempleo; hicimos el equipaje cuando vendimos la casa y nos mudamos de ciudad; compartimos la alegría de ver a nuestros hijos terminar sus carreras; lloramos uno al lado del otro la partida de seres queridos; rezamos juntos en la sala de espera de algunos hospitales; nos apoyamos en el dolor; nos abrazamos en cada Navidad, y perdonamos nuestros errores…

Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿Saben por qué?, porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios.

La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera”.

Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo teníamos el rostro empapado de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló: – “Todo está bien hijos, podemos irnos a casa; ha sido un buen día”.

Esa noche entendí lo que es el verdadero amor.

Dista mucho del romanticismo, no tiene que ver demasiado con el erotismo,  más bien se vincula al trabajo y al cuidado que se profesan dos personas realmente comprometidas.

Cuando el maestro terminó de hablar, los jóvenes universitarios no pudieron debatir, pues reconocieron que ese tipo de amor era algo que no conocían.

Piedra libre a:

Enseñar al que no sabe, como hizo éste maestro con los jóvenes.

Un hombre tiene la edad de la persona a lo que ama.

La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?”

Sepultar a los muertos, implica elaborar el duelo. Reconocer que no es inmediato y permitirse llorar, revelarse, extrañar, pero al fin aceptar el hecho, que no es lo mismo que resignarse.

Ayudar a que nadie se muera son sus muertos, porque el amor verdadero no muere.

Yapitas bíblicas:

 “El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo” (1Corintios 13, 4-7).

Otros: (Mateo 24,11-13) (Oseas 2,21-25).

 “Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

caritasbsas

-->