Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “¿Quién empacó hoy tu paracaídas?” (Meditación – 46º semana)

         Charles Plumb, era piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam.

Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil.

Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a Estados Unidos,  daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la  prisión.

         Un día estaba en un bar. y un hombre lo saludó: -“Hola, ¿Usted es Charles Plumb, era piloto en Vietnam y lo derribaron, verdad?”

         -“Y usted, ¿cómo sabe eso?”, le preguntó Plumb.

-“Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?”

Plumb casi se ahogó de sorpresa y con mucha  gratitud le respondió: -“Claro que funcionó, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí.”

         Esa noche, estando solo Plumb no pudo dormir, preguntándose:

-“¿Cuántas veces vi en el portaaviones a ese hombre y nunca le dije buenos días? Yo era un arrogante piloto y él era un humilde soldado. Pensó en las horas que ese soldado pasó en las entrañas del barco enrollando los hilos de seda de cada paracaídas, teniendo en sus manos la vida de alguien que no conocía.

En ese momento le vino a la memoria una lección de su época de estudiante:

Durante el segundo semestre en la escuela, un profesor les dio un examen sorpresa. Yo –estaba recordando- era un estudiante consciente y repasé rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la ultima: “¿cuál es el nombre de la mujer que limpia la escuela?”

         Seguramente esto era algún tipo de broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero, ¿cómo iba yo a saber su nombre?

         Entregué mi examen, dejando la última pregunta en blanco. Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen. “Absolutamente”, dijo el profesor. Y agregó “en sus carreras ustedes conocerán muchas personas. Todas son importantes. Todas merecen su atención y cuidado, aunque solo les sonrían y digan: ‘¡hola!'”

Nunca olvidé esa lección. También aprendí que su nombre era Dora.

         Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia: -¿”Quién empacó hoy tu paracaídas? Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante. Uno necesita muchos paracaídas en el día: uno físico, emocional, mental y hasta uno espiritual. A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos.

 Piedra libre a:

Enseñar al que no sabe a valorar a los demás, ya sean cercanos o anónimos.

Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien, o aunque sea, decir algo amable sólo porque sí.

Hoy, y cada día, trata de darte cuenta quién empaca tu paracaídas, y agrádeselo.

Todos necesitamos de todos, por eso demuéstrales tu agradecimiento.

A veces las cosas más importantes de la vida solo requieren de acciones sencillas, una llamada, una sonrisa, un gracias, un permiso o un perdón.

Yapitas bíblicas:

 “Otros se han fatigado y ustedes se han beneficiado de su trabajo.” (Juan 4,38).

“Y mientras la muerte actúa en nosotros, a ustedes les llega la vida” (2Corintios 4,12).

Otros: (Éxodo 17,10-13).

 “Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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