Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “El Miedo” (Meditación – 47º semana)

En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto.

Siempre que tomaba prisioneros los llevaba a una sala, donde, en un lado había un grupo de arqueros y, en el otro, una inmensa puerta de hierro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre.

         Llegados los prisioneros a la sala, los hacía formar en círculo y les decía:

”Ustedes pueden elegir entre morir por las flechas de mis arqueros o pasar por aquella puerta tenebrosa”

         Todos elegían morir por los arqueros ante el temor de lo que hubiera detrás de ella.

         Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey, se dirigió al soberano:

         – Majestad, ¿puedo hacerle una pregunta?

         – Dime, soldado.

         -¿Qué hay detrás de la espantosa puerta?

         – Ve y mira tú mismo.

          El soldado, entonces, abre temerosamente la puerta y, a medida en que lo hace, rayos de sol entran y aclaran el ambiente.

Y, finalmente, descubre, sorprendido, que… la puerta se abría sobre un camino que conducía a un precioso jardín sin horizonte, como anuncio de la libertad.

El soldado, admirado, solo puede mirar a su rey, sin articular palabra.

Y el Rey le dice:

         – Yo daba a ellos la elección, pero preferían morir a arriesgarse a abrir esta puerta.

Piedra libre a:

Liberar al cautivo o también visitar al preso. Ésta historia nos muestra que no solo hay personas privadas de libertad en los penales, sino presos de sus propios temores a los cuales podemos ayudar.

¿Cuántas puertas dejamos de abrir por el miedo de arriesgar?

¿Cuántas veces perdemos la libertad y morimos por dentro, solamente por sentir miedo de abrir la puerta de nuestros sueños de juventud, que ahora llamamos fantasías?

Piensa en aquello: “Más vale malo conocido, que bueno por conocer.”

Valor no es la ausencia de miedo, mas bien tu habilidad para enfrentarlo.

“No temas, pues una mentira no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en ella”.

El temor a equivocarnos es la puerta que nos encierra en el castillo de la mediocridad.

Yapitas bíblicas:

 “En el amor no hay temor. El amor perfecto echa fuera el temor, pues hay temor donde hay castigo. Quien teme no conoce el amor perfecto” (1Juan 4, 18).

Yo, Dios, te he llamado para… abrir los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel, y del calabozo a los que yacen en la oscuridad.” (Isaías 42, 6-7)

Otros: (Deuteronomio 1,21 7 20,3-4). (Josué 1,8-9).

 “Cualquier semejanza con tu realidad es pura Diosidencia.” (dalugas@gmail.com).

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