Caritas Buenos Aires

Bocados de Ánimo: “Esos Hombres” (Meditación – 56º semana)

ESOS HOMBRES que subimos solos los altares, bajamos con todos a la calle y a las plazas.

SOMOS ESOS HOMBRES que para algunos, somos los que siempre tenemos la razón.

Y que, para otros, somos los que tenemos la culpa de todo.

Y, en realidad no somos más que…ESOS HOMBRES.

SOMOS ESOS HOMBRES que nos metimos en un lío descomunal de querer continuar nada menos que la obra de Cristo y claro… tantas veces lo hacemos mal.

Porque no somos Cristo, sino solamente… ESOS HOMBRES.

SOMOS ESOS HOMBRES que nos hemos metido a redentores y a quienes el pueblo, aún el cristiano, sigue crucificando como a Cristo. Ciertamente con más motivo.

Porque no somos Cristo, sino solamente… ESOS HOMBRES.

SOLAMENTE ESOS HOMBRES que no hemos bajado del cielo y que hemos nacido con tantos defectos como los demás hombres, pero que, con más buena voluntad que acierto en muchas casos, nos hemos metido a ejercer un oficio que es más que para hombres.

SOMOS UNOS HOMBRES  que hemos renunciado a tener una esposa, un hogar y unos hijos propios y nos han puesto en los brazos todo el Pan y todo el Perdón de Dios.

Y no éramos, más que ESOS HOMBRES.

SOMOS ESOS HOMBRES que nos hemos metido en un lío de enseñar a nuestros niños, aconsejar a nuestros grandes, consolar a nuestros apenados, perdonar y enderezar nuestros pecados, preparar a nuestros moribundos, exigir perfección a nuestros cristianos… sabiendo que nosotros hacemos tantas cosas mal y que somos los primeros pecadores.

Sabiendo que no somos más que… ESOS HOMBRES.

SOMOS ESOS HOMBRES que queremos pedirle perdón a los cristianos, a todos los hombres, por lo mal que manejamos las enormes y estupendas cosas de Dios…

SOMOS ESOS HOMBRES que les pedimos que tengan un poco de paciencia con nosotros. Y que recen mucho siempre, pero especialmente hoy por nosotros.

PORQUE NO SOMOS MAS QUE ESOS HOMBRES.

Escrito tomado de la Iglesia San Benito Abad (Villanueva 905 Bs. As.), junto a la imagen del Cura de Ars.

Piedra libre a:

Los sacerdotes también necesitan que ejerzamos con ellos las obras de Misericordia: rezar por los vivos y difuntos. Visitarlos cuando enferman. Vestirlos con nuestro afecto y comprensión. Corregirlos cuando se equivocan. Sobrellevar con paciencia sus defectos.

Te invito a pensar cómo aplicar otras obras para con ellos.

Yapitas bíblicas:

“No nos pregonamos a nosotros mismos, sino que proclamamos a Cristo Jesús como Señor; y nosotros somos servidores de ustedes por Jesús… Con todo, llevamos este tesoro en vasos de barro, para que esta fuerza soberana se vea como obra de Dios y no nuestra” (2Corintios 4,5-7).

“Rinde homenaje al Señor con toda tu alma, y respeta a sus sacerdotes. Ama con todas tus fuerzas al que te ha creado, y no abandones a sus ministros. Teme al Señor y honra al sacerdote; dale su parte como se te ha mandado” (Eclesiástico 7,29-31).

 “Cualquier semejanza con tu realidad es pura Providencia.” (dalugas@gmail.com)

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