Caritas Buenos Aires

En esta Navidad que nadie quede excluido

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Queridos Hermanos,

 Cuando leemos el diario o vemos los noticieros, es relativamente habitual que se hable de “exclusión social”. Se hace referencia a indicadores que la hacen crecer o decrecer, se citan porcentajes y estudios. Se la toma como un tema de análisis y corremos el riesgo de olvidar que, detrás de las cifras, no hay números solamente sino personas que sufren y que quedan afuera de las posibilidades de alimentarse adecuadamente, de trabajar, de estudiar, de integrarse a la sociedad.

Este año, hemos elegido como lema “en esta Navidad que nadie quede excluido”, y con él queremos hacer foco en la exclusión desde el lugar de las personas, de las familias y también desde el lugar de Jesús que vino, precisamente, para incluirnos a todos en el proyecto de Dios.

Así es, la Navidad es por definición la fiesta de la inclusión: en las familias, es la única celebración en que procuramos que nadie quede sólo, nos preguntamos unos a otros dónde pasaremos ese día, esa noche. Es una fiesta para estar con otros, para sentirse parte de una comunidad. Esta costumbre tiene un sentido profundo, religioso. En la Navidad festejamos que el Hijo de Dios se hizo hombre para incluirse en nuestra historia, buscó ser uno de los nuestros y a partir de allí algo nuestro es divino para siempre.

Él también experimentó duramente la dificultad de la inclusión: no encontró un lugar en el albergue para nacer con las otras personas, como los otros chicos; nació y pasó sus primeros días en una cueva con animales y luego fue migrante, perseguido, su vida corrió peligro, vivió en distintos lugares… “vino a los suyos y los suyos no lo recibieron…” Jn 1, 11.

El misterio de la vida y de la muerte de Jesús vuelve a nosotros en cada persona que no tiene casa, trabajo, salud, comida y sigue esperando que lo recibamos, que lo incluyamos, que lo reconozcamos como uno de los nuestros. “¿Cuándo Señor te vimos hambriento y te dimos de comer… enfermo o preso y te visitamos? Cada vez que lo hicieron con uno de estos hermanos míos, conmigo lo hicieron” (Cf Mt 25, 31-46). Tantas veces reflexionamos en esto…

¿Qué significa que nadie quede excluido? Esta opción implica que cada uno de nosotros piense cómo puede incluir a los pobres que tiene cerca: a ese vecino que está solo, a esa tía mayor, a esa persona que duerme en la calle, cerca de casa…

Significa también que podamos renovar los esfuerzos por organizar la solidaridad en la Iglesia, por hacerla un factor de influencia social, de real incidencia y cambio… esa es la tarea de Caritas, esa es nuestra tarea. Entonces, la inclusión puede ampliarse en nuestros comedores, bolsas de trabajo, ayudas escolares, farmacias, atención inmediata y tantas otras acciones que llevamos adelante.

La Encarnación, la Navidad, nos vuelven a decir que el proyecto de Dios es que nadie esté ni se sienta sólo, que la Iglesia es una familia, “es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas” (EG 47) como nos recuerda el Papa Francisco. ¡Cuántos hermanos llegan a Caritas con su vida a cuestas! Ojalá que en nosotros encuentren una mano fraterna, una mirada compasiva que les ayude a intuir que la Iglesia es una familia, en la que hay lugar para todos.

Deseo que esta Navidad sea de mucha renovación para todos, que podamos volver a experimentar el llamado del Señor que nos invita a participar de su casa y de su vida. Que podamos sentirlo primero cada uno de los que trabajamos en Caritas y que desde esa vivencia profunda invitemos a los hermanos que viven situaciones de mayor marginalidad a participar de la vida de esta familia que es la Iglesia, una familia que no es perfecta aquí en la tierra, pero en la que queremos que todos estén y se sientan a gusto.

¡Que tengan una hermosa y fraterna fiesta de Navidad! Que el Niño Jesús y su Madre nos atraigan hacia la casa de Dios. Con mi fraterna bendición,

 

Mons. Carlos Tissera

Presidente de Caritas Argentina

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